Autor: Sandra Milena Montoya
17 de Junio de 2015
http://www.elmundo.com/portal/noticias/justicia/tres_anios_sin_los_trazos_de_zirka_un_caso_en_la_impunidad.php#.WX0n2RU1_IU
La familia de Juan Manuel dice que cuando acuden a la Fiscalía para constatar si la investigación ha avanzado, los funcionarios les piden nueva información que ya no tienen, pues ya lo contaron todo, y denuncian que hay pistas suficientes para avanzar en el caso.
“Cuando no dibujaba, Juan Manuel escribía poemas o participaba en carreras de motos”, dice su tío Miguel. Tres años se van a cumplir este 27 de junio, desde el asesinato de Zirka, nombre con el que firmaba Juan Manuel Otálvaro, grafitero quien a sus 20 años ya se había graduado de Gráfica digital y soñaba con ser artista plástico, para lo cual se había presentado a estudiar en la Universidad de Antioquia.
Graffitis en contra de las minas antipersonal, la pobreza y la guerra eran el centro de sus líneas, dibujos y murales, que desde muy temprana edad había plasmado en diferentes puntos de la ciudad. Con disciplina y como autodidacta empezó a perfilar su sueño de convertirse en un gran artista, graffitero y tatuador.
El arte lo había aprendido desde niño imitando a su tío, Miguel Otálvaro, y su sensibilidad por lo que pasaba en la sociedad lo había llevado por el camino de la protesta social, pero pacífica. Cada semana, con cualquier excusa, Zirka pintaba con sus amigos, ya fuera con aerosol, vinilos o cal, también escribía poemas sobre el amor y lo que le rodeaba.
Sin avances
El 27 de junio en la noche, luego de visitar a su novia en la Comuna 13, se dirigía a su casa en su moto, pero desconocidos lo interceptaron, se llevaron el vehículo y le dispararon. “Cuando mi hermano se comunicó al celular, le contestaron de la Unidad Intermedia de San Javier informándole que estaba mal herido, lo trasladaron a la León XIII y allí falleció al otro día”, cuenta Otálvaro.
Desde los hechos, las investigaciones no han avanzado. “La moto no apareció, esa es la versión que hay, que lo mataron por robársela, pero no han querido hacer ningún seguimiento, se ha dicho mucho que hay indicios, incluso dónde han visto la moto, pero las autoridades no han querido hacer nada”, denuncia su tío. La impunidad en el caso ha sido tal, que hasta a la madre de Juan Manuel la amenazaron con un arma un día en que visitaba a su hijo en el cementerio para que “no volviera por allá”, la Policía fue informada, pero tampoco trascendió. Lo último que supo la familia fue que el expediente estaba a cargo de la Fiscalía 12.
Por su trabajo como grafitero, Zirka nunca había recibido amenazas, aunque la Policía lo había abordado en varias oportunidades, nunca se vio comprometido en un hecho violento. Al parecer se entregaron todas las pistas a la Fiscalía y a la Policía, como que antes de los hechos ya una vez le habían robado la moto a Juan Manuel, pero la lograron recuperar. “Tal vez se trata de una retaliación”, es la hipótesis que maneja la familia. Sin embargo, después de tres años han perdido las esperanzas de que se haga justicia y se descubra la verdad, palabras claves, para elaborar su duelo.
Un poco en ese sentido, con el objetivo de tramitar mejor su tristeza y rendirle un homenaje a Zirka, este próximo 27 de junio a las 10:00 de la mañana, se reunirán familiares y amigos en Palos Verdes, sector de Manrique Central, debajo de un puente que Zirka y sus amigos utilizaban como lienzo.
El evento se hará paralelo a otro homenaje que le realizará en Bogotá la familia de Diego Felipe Becerra, asesinado el 19 de agosto de 2011, por miembros de la Fuerza Pública.
No se trata de que sea grafitero
Para Miguel Otálvaro, “la Fiscalía ni siquiera ha dado muestras de que está comprometida con el caso de Juan Manuel pues todavía no ha señalado los posibles móviles de su muerte”. Por otra parte, según Valeria Mejía, secretaria de la Juventud de Medellín, en la ciudad el estigma no es directamente frente a los grafiteros. “Aquí no es que se mate a las personas por ser grafiteras, si van a ver estadísticas de lo que pasa en la ciudad, no es que haya más grafiteros muertos que obreros, tiene que ver más con los mensajes que se dan desde diferentes escenarios”. En ese sentido, asegura que lo que sí pasa en Medellín es que se ve la diferencia como un problema y no como una potencialidad. “Lo que sí se presenta es que hay una gran intolerancia frente a quien piensa distinto y utiliza diferentes medios para manifestarse”, explica Mejía.
