SÓLO RUMORES RODEAN LA MADACRE

Alcalde no cree que hayan sido ellas y prefiere no atribuir homicidios a nadie.
Un Grupo que se identificó como Farc, atacó en los Llanos de Los Encuentros.
Una abuela de 88 años, una hija, un hijo y tres nietos, son las víctimas.

ELCOLOMBIANO.COM
Por Glemis Mogollón Vergara
Enviada especial, Sabanalarga
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El grupo de hombres armados que llegó antes de la medianoche del sábado a Llanos de Los Encuentros a disparar con fusiles en tres casas de esa vereda del corregimiento El Oro, de Sabanalarga, dejó de luto a las 30 familias que viven allí porque todas llevan la misma sangre.

Hortensia Correa de Bedoya, una abuela de 88 años, fundadora de la vereda hace más de 60, quedó tendida en el corredor de su casa. Su hija Araminta alcanzó a correr, cosa que no pudo hacer Marcial Bedoya Correa, de 48 años, y Sol Mireya Bedoya, de 58, dos de los diez hijos de la matrona.

En el recorrido de quienes estaban encapuchados y vestidos de camuflado, también perdieron la vida los hermanos Miguel, de 23 años, y Giovanni Bedoya, hijos de Marcial; y Élmer Gallego, de 19 años, hijo de Sol Mireya.

”Todos estamos consternados, no sabemos de dónde viene esto. Solo sabemos que tocaban la puerta y ahí mismo disparaban… No sabemos qué va a pasar, pero no creo que salgamos de la vereda… Allá todos vivimos del café, el plátano y el maíz”, contó ayer John Jairo Marín, yerno de Hortensia, y a quien le tocó ocuparse de organizar el múltiple sepelio.

Una volqueta con los seis cadáveres arribó cerca de las 5:30 de la tarde al municipio.

Familiares los sacaron, luego de cerca de un recorrido de una hora en bestia, hasta 21 kilómetros del casco urbano, donde llega la carretera.

En la familia creen que los muertos hubieran sido más si Aliria Gallego y Esneda Taborda, hija y nieta de Hortensia, no hubieran buscado refugio en el monte. Ambas están embarazadas y ayer, luego de una revisión en el hospital San Pedro salieron a casas de sus familiares en el pueblo.

Sabanalarga llevaba tiempo sin saber de una masacre; por eso, ayer en la casa de velación La Fe debieron pedir ayuda a Santa Fe de Antioquia, de donde anoche debían llegar más preparadores de cadáveres y equipos de velación.

Hipótesis
Aunque los armados repitieron en varias ocasiones que eran de las Farc, esa hipótesis no le suena mucho a varias personas en la localidad, que contaron que cuando guerrilleros del frente 34 aparecen por la vereda, nunca han llevado el rostro cubierto.

El alcalde de Sabanalarga, Morel Mazo Múnera, tampoco cree que haya sido obra de los insurgentes, pero prefiere no atribuir el séxtuple homicidio a ningún grupo en especial.

”Apenas estamos recogiendo la información. Por fortuna, la fuerza pública llegó muy rápido a la zona y eso nos da más tranquilidad”, sostuvo el funcionario que, en varias ocasiones, ha pedido a los gobiernos Nacional y departamental que se construya una estación de Policía en el casco urbano de El Oro.

En el pueblo también se comentó ayer de una posible incursión de los desmovilizados del bloque Noroccidente, de las autodefensas.

”Hace siete meses, los paramilitares mataron a Rogelio Antonio Bedoya, otro hijo de doña Hortensia, porque supuestamente era brujo. Luego, un mes antes del desarme, nueve paramilitares murieron en un combate con el Ejército en la vereda Los Tendidos, cerca de Llanos de Los Encuentros. Aquí hay gente que ve esa muerte como represalia, pero no dejan de ser rumores”, comentó otro habitante.

El sacerdote Gustavo Alonso Calle Valencia, párroco de Sabanalarga, ve el hecho como una voz de alerta para la región.

En septiembre, cuando ocurrió el desarme, le dijo al alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, que el Gobierno debía copar la zona.

”Este es un golpe muy duro para todo el pueblo. Pero también hay que pensar qué se va a hacer después de enterrar los muertos”.

El alcalde Mazo contó que aunque la zona había estado calmada y que él incluso recorre las veredas sin ningún problema, los campesinos estarían más tranquilos con más fuerza pública. Al menos así se sentirían más confiados de que masacres como la de Llanos de Los Encuentros no se repitan.