22 de Marzo 1.990 – 22 de Marzo 2005
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
Bogotá, D.C., 22 de Marzo de 2007
http://justiciaypazcolombia.com/BERNARDO-JARAMILLO-OSSA,282
El asesinato de Bernardo Jaramillo, esa mañana bogotana, del 22 de marzo, se sumo a la lista de centenares de hombres y de mujeres de la Unión Patriótica, que a lo largo del país, iban siendo asesinados por estructuras armadas nacidas en la institucionalidad de tipo paramilitar. Sicarios que se movilizaron en moto llegaron al Puente Aéreo en Bogotá, y uno de ellos descargó con precisión varios ráfagas sobre el cuerpo del alegre Bernardo.
Bernardo, candidato presidencial de la Unión Patriótica, poco a poco fue llenando auditorios, desmoronando prejuicios de una sociedad amalgamada por las opiniones mediáticas. El pensamiento colectivo se llenó de creatividad, de nuevas posibilidades, afirmando la verdad del paramilitarismo como el peligro más grave de la democracia. “Venga esa mano país”, era el slogan de la campaña, manos juntas construyendo un nuevo país. Siempre al son de una melodía de nostalgia, de la memoria y del olvido, del amor de ayer y de hoy, de la pasión eterna. Volver, la que él frecuentemente interpretó.
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos Van marcando mi retorno. Son las mismas que alumbraron Con sus pálidos reflejos hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso siempre se vuelve al primer amor.
La vieja calle donde el eco dijo Tuya es su vida, tuyo si querer Bajo el burlón mirar de las estrellas Que con indiferencia hoy me ven volver.
Volver con la frente marchita Las nieves del tiempo platearon mi sien
Sentir que es un soplo la vida Que veinte años no es nada, que febril la mirada Errante en las sombras te busca y te nombra
Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo Que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve A enfrentarse con la vida.
Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdo Encadenan mi soñar
Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar Y aunque el olvido que todo destruye
Haya matado mi vieja ilusión
Guardo escondida una esperanza humilde Que es toda la fortuna de mi corazón.
Sensibilidad, nostalgia. Romántico Gardel en Bernardo Jaramillo. Vacío grande, en este encuadernado país a la medida parainstitucional. Disfraz de democracia y de participación. Melodías parainstitucionales, partituras de impunidad. Falsos amantes de tierras que nunca fueron suyas, en las que ahora se ocultan millares de cadáveres, y se siembra la pacificación. Volver con Bernardo, 15 años después, sin justicia y sin reparación integral.
