SENTENCIADOS MILITARES POR DESAPARICIÓN, TORTURA Y ASESINATO

Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos ASFADDES.
Viernes 1 de abril 2005
asfaddes@etb.net.co

EN EL CASO CONOCIDO COMO “LA GALLETA” TRIBUNAL SUPERIOR DE ANTIOQUIA CONFIRMA SENTENCIA DE 40 AÑOS DE PRISIÓN PARA DOS CABOS DEL EJERCITO.

La Sala de decisión Penal del Tribunal Superior de Antioquia, confirmó el 10 de marzo pasado, la sentencia expedida el 28 de enero de 2004, por el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Antioquia, en la que condenaba a 40 años de prisión a los responsables de la desaparición, tortura y posterior asesinato, de los campesinos de la granja “La Galleta”, ubicada en el municipio de Montebello, departamento de Antioquia, José Evelio Gallo y Uberney Giraldo, el pasado 23 de enero del 2000.

Los responsables, Sandro Fernando Barrero y Humberto de Jesús Blandón, integrantes del Grupo Mecanizado Juan del Corral del Ejército Nacional en ese entonces, fueron quienes, según el fallo, ultimaron a balazos en la vereda “La Chapa” del municipio del Carmen de Viboral a los campesinos mencionados, quienes en compañía de otros siete campesinos desarrollaban un proyecto productivo agropecuario.

Ese día, 23 de enero del año 2000, los campesinos Uberney Giraldo Castro y José Evelio Gallo Gallo, cuando se desplazaban de su lugar de residencia – finca “La Galleta” por un camino de la vereda, para abordar un vehículo de servicio público que los llevaría al municipio de Santa Bárbara, donde debían pagar trabajadores y adquirir el mercado, fueron tomados prisioneros por un grupo de aproximadamente 40 hombres fuertemente armados, que vestían uniformes camuflados de las fuerzas militares, quienes los recondujeron hasta sus respectivas viviendas, en compañía del profesor Guillermo Adolfo Parra López y de Wilfredo Antonio Cañaveral Gutiérrez, hijo del presidente de la Junta de Acción Comunal, a quienes dichos hombres, habían retenido anteriormente en la misma vereda.

En la finca, luego de registrar las casas y someterlos a interrogatorio, les notificaron a los hermanos David Alonso y John Jairo Muñoz Zapata, socios del proyecto y presentes en ese momento, que también debían prepararse para que los acompañaran.

Así fue como, posteriormente, partieron de allí los sujetos uniformados vigilando a los seis capturados ilegal y arbitrariamente, para tomar el camino que va hasta la empresa Cementos El Cairo, recorrido durante el cual, en un puente colgante instalado en la vieja ruta que une a Santa Bárbara con Montebello, acribillaron de dos balazos al profesor Guillermo Adolfo.

Más adelante, dichos uniformados, dejaron libres a los hermanos Muñoz Zapata, luego de formularles una serie de preguntas, sobre su origen, ocupaciones y con la advertencia, “no se muevan de la finca, ustedes no han visto nada” .

Rato después, informa una de las esposas de los occisos, “regresaron John Jairo y David, con la noticia de que el profesor Guillermo Adolfo Parra había sido ultimado a balazos por dos de los secuestradores” haciendo saber además “que esa misma suerte le habían anunciado a Uberney, José Evelio y Wilfredo, bajo el cargo de ser ‘colaboradores de la guerrilla’ ”

Cuatro días después, el 27 de enero, y luego de búsquedas infructuosas, y preguntas sin respuestas, familiares y socios del proyecto, fueron informados en “DECYPOL” de Medellín que “en la morgue del Carmen de Viboral se hallaban los cadáveres de dos guerrilleros”, cuya descripción era similar a la de los desaparecidos.

Paradójicamente, y a pesar que el pueblo se encontraba totalmente militarizado, los cuerpos sin vida de los campesinos Uberney Giraldo y José Evelio Gallo, fueron sustraídos del anfiteatro, entre la noche y madrugada del 25 de enero de 2000, durante una incursión violenta por desconocidos que se movilizaban en cinco camionetas y una volqueta, sin que hasta la fecha hayan sido encontrados, luego de haber sido presentados ante los medios de comunicación, por miembros del Ejército, como presuntos guerrilleros del ELN, quienes habían sido dados de baja en un enfrentamiento armado, cuando “pretendían” dinamitar una torre de energía en la vereda La Madera, del municipio Carmén de Viboral.

No hay que olvidar, además, que como una manera más de desorientar la investigación por la parte comprometida en los delitos, el 30 de enero de ese año, desde la sede de la IV Brigada en Medellín se envío a los medios masivos de comunicación, un comunicado difundido y supuestamente expedido por las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), en el cual se informaba “Que los sujetos Uberney Giraldo, José Evelio Gallo, Guillermo Parra López y Wilfredo Cañaveral, fueron capturados por nuestra organización, sometidos a juicio y ejecutados, luego de haber sido hallados culpables de apoyar directamente, planear, ejecutar y participar con guerrilleros del Frente 47 de las FARC en el montaje de un retén de pesca milagrosa…”

Para la Corporación Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo” y la Asociación de Familiares de Desaparecidos – ASFADDES, el fallo emitido por el Tribunal de Antioquia, constituye un avance en la aplicación de la justicia colombiana, a pesar que los verdaderos culpables, autores intelectuales de los hechos, hayan sido desvinculados del proceso.

En efecto, el Coronel, en ese entonces, Miguel Ángel Sierra Santos, superior del Grupo Mecanizado del Ejército, Juan del Corral, y el Capitán Carlos Buitrago Bedoya, comandante del grupo antiguerrilla, que por órdenes del primero se desplazó hasta la vereda “La Chapa” del Carmén de Viboral para que reforzara y apoyara a la patrulla de combate, integrada entre otros por los cabos condenados Sandro Fernando Barrero y Humberto De Jesús Blandón Vargas, se encuentran hoy día, en pleno ejercicio activo, y el Comandante por ese entonces de la Cuarta Brigada de Medellín General Eduardo Herrera Verbel, quien a traves de los medios de comunicación en varias oportunidades reitero que “esos cadáveres corresponden a dos guerrilleros muertos en combate”, en los actuales momentos figura laborando como asesor del alto comisionado de paz Luis Carlos Restrepo mientras los cadáveres de los campesinos Uberney Giraldo y José Evelio Gallo, aún no aparecen, y lo que es peor, el asesinato de profesor Guillermo Adolfo Parra López y de Wilfredo Antonio Cañaveral Gutiérrez, se encuentran en total impunidad, al igual que cerca de 35 campesinos de las veredas aledañas a la finca ”La Galleta” y ex trabajadores de la misma que han sido asesinados y desaparecidos por grupos paramilitares.

Corporación Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”

Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos ASFADDES.

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