¿Por qué mataron a Bernabé Cortés?

Escrito por: Gustavo Andrés González V
agv_.57@hotmail.com
alternativasocialpuertotejada@gmail.com
domingo 20 mayo, 2012

¿Por qué mataron a Bernabé Cortés?

Hoy hace 14 años que las principales calles de Cali y Puerto Tejada, se atestaban de cientos de personas que conmocionadas, querían despedir con honores a quien para ese entonces se destacaba como uno de los periodistas más populares del suroccidente colombiano, mientras los medios replicaban en serie la noticia del trágico asesinato de Bernabé Cortés; su casa periodística la desaparecida CVN le dedicó dos emisiones enteras, narrando los hechos de su asesinato y resaltando su labor periodística. Noti-cinco uno de los medios donde logró mayor reconocimiento, narraba sus anécdotas y reproducía como un tesoro de su archivo noticioso, las notas de mayor trascendencia que como periodista investigativo emitió por este medio; el pueblo revivió con un agudo dolor la tristeza de su secuestro, a la vez que la alegría de su liberación, sin entender cómo podría existir un hecho más lamentable que ese suceso… su cruel asesinato.

Por razones obvias su familia se reservó el derecho de lamentar como nadie más lo haría, el horror de su muerte. Yo tenía tan solo 11 años y fui testigo de cómo mis primos Mauricio Daniel y Bernabé Alejandro, sus pequeños hijos de tan solo 13 y 10 años, con quien para ese entonces compartíamos en inocentes juegos de niños, se enfrentaban a la más cruda realidad de sus vidas y lo hacían con una admirable fortaleza, la cual por más valiente que sea el espíritu de un hombre, con el paso de los años se quebranta ante el contraste de los sentimientos de no saber si darle gracias a Dios por haberles permitido compartir las mejores experiencias de su vida, con un padre que lo daba todo por sus hijos o lamentarse por la crueldad de unos insensatos que no fueron capaces de medir las consecuencias de sus hechos y de manera vil le arrebataron a una familia su ser querido y a una sociedad su defensor.

Lo más trágico de esta historia es que hace parte de las cientos de desdichas que han tenido que enfrentar familias colombianas, que asumen con sacrificio el compromiso de entregarle a la sociedad sus mejores hombres, para que esta en medio de una cultura canibalesca los devore, dejando como evidencia del martirio que les hicieron sufrir durante su hazaña, las ensangrentadas prendas que lucían al momento de su muerte. Esta es la dura realidad de una guerra insólita en la cual revelar verdades es una osadía y si no se quiere pagar el alto precio de la vida, hay que acostumbrarse como lo hacen muchos, a lanzar voces en silencio que sean simplemente el susurro de pasillos y no hechos predecibles sometidos a la rigurosa verdad.

Esta es la triste verdad de quienes por pasión o por necesidad hacemos “periodismo”, sometidos al miedo de ser víctimas de la intolerancia y teniendo que callar verdades que quisiéramos revelar, pero experimentando en pequeños hechos de interés público, la sensación de ser exaltados por algunos que valoran el altruismo de nuestras delaciones, cuya voz es inferior a la censura de quienes no están de acuerdo con lo dicho; peor aún la impunidad de una in-“justicia” que más que omitir para mí es cómplice de estas atrocidades, porque sin la vergüenza de ser responsables de no garantizar el derecho a la vida de quien ofrece sus servicios a la sociedad, no ofrecen ningún tipo de respuesta para esclarecer móviles y autores de hechos que evidentemente vulneran el derecho a la vida y destrozan la existencia de una familia, pero que entre más se agudizan golpea brutalmente las raíces de nuestro Estado Social de Derecho y grotescamente quebranta nuestra democracia.

En el caso de Bernabé sólo hubo un condenado en primera instancia, que por la ineficacia de la justicia, fue absuelto en segunda instancia por el Tribunal Superior de Cali, que no halló mérito en las pruebas entregadas por el ente acusador y sin parpadear trasladó el proceso al archivo de la impunidad que rodea a miles de crímenes de lesa humanidad en Colombia, ante la frialdad e indiferencia, habrá que pedirle explicación a Celia Cruz, que fue la única que dio respuesta a este asesinato diciendo que lo mataron porque disque ¡Bernabé le pegó a muchilanga!