CINEP Y COSPACC
Noche y Niebla
Casanare: Exhumando el Genocidio
http://www.nocheyniebla.org/node/68
Durante el mes de febrero de 2003 otro grupo familiar se vio sometido a una intensa persecución que concluyó en la Desaparición Forzada de seis miembros de la familia:
• El lunes 3 de febrero de 2003, a las 18:00 horas, fue desaparecido Don GUSTAVO HUMBERTO SALAMANCA BAUTISTA, de 50 años de edad, en la vereda Vijagual, del municipio de Recetor. Cuando salía de su vereda a vender un ganado, en compañía de un vecino de nombre Anatolio, ambos fueron interceptados por miembros de las ACC en un potrero llamado Mararai. Cerca del sitio vivía una prima suya quien fue testigo de los hechos. A Don Gustavo lo bajaron del caballo y luego a ambos los amarraron de las manos. Al día siguiente el Señor Anatolio fue dejado en libertad y le preguntó al comandante paramilitar, alias “Careloco” por Don Gustavo; él le contestó que le harían unas preguntas y lo soltarían. Sin embargo, vio que lo tenían amarrado a un árbol, sin camisa y arrodillado. También la esposa de Don Gustavo, Emperatriz Peña, fue a hablar con el comandante paramilitar y éste le prometió que en 8 días lo dejarían regresar sano y salvo, pues sólo se trataba de una investigación. Nunca se volvió a tener noticias de él. La Fiscalía le entregó a sus familiares sus supuestos restos el 27 de abril de 2009.
• El jueves 13 de febrero de 2003, a las 5:30 horas, la Señora EMPERATRIZ PEÑA RÍOS, de 48 años, espos a de Don Gustavo Salamanca, fue desaparecida en la vereda Vijagual, de Recetor. En horas de la tarde del mismo día, desapareció DORIS PATRICIA SALAMANCA PEÑA, de 24 años, hija de Don Gustavo y Doña Emperatriz, en la vereda El Vegón, de Recetor. Un grupo paramilitar irrumpió en la casa de la Señora Emperatriz a las 5:30 de la madrugada, le ataron las manos y se la llevaron con ellos. Como estaba acompañada por su hijo Heiner Humberto, los victimarios le dijeron a éste que se fuera a Recetor y llamara a su hermana Doris Patricia, quien se desempeñaba como secretaria académica del Colegio Técnico Empresarial “Fernando Rodríguez”. Heiner debía decirle a Doris que tenía tres horas para presentarse en la vereda Vijagual y que si no lo hacía, matarían a su madre. Doris Patricia decidió presentarse, pero no ante el grupo paramilitar que tenía detenida a su mamá, ya que dicho grupo tenía fama de torturador y asesino, sino a otro grupo de las mismas ACC que tenía asiento en la vereda El Vegón y que se prestaba más para “arreglar problemas”; allí fue con un amigo, OSCAR MONTEALEGRE, quien tenía también un familiar desaparecido. Nunca se volvió a tener noticias de ninguno de los dos. Los supuestos restos de Doña Emperatriz fueron entregados a sus familiares por la Fiscalía el 17 de abril de 2009.
• El martes 18 de febrero de 2003, HEINER HUMBERTO SALAMANCA PEÑA, de 21 años, hijo de Don Gustavo y de Doña Emperatriz, en compañía de su tía EVELIA PEÑA RÍOS de 35 años, hermana de su madre, y de su otra tía LILIA PEÑA, fueron a la vereda Comogó, de Recetor, a averiguar con los paramilitares qué había pasado con el ganado de la familia, ya que los integrantes de las ACC, comandados por alias “Careloco” y alias “Escorpión Rojo”, habían incendiado la casa de la familia Salamanca Peña, luego de desaparecer a varios de sus miembros, y se había llevado 15 cabezas de ganado. Los paramilitares interceptaron el vehículo en que ellos se movilizaban, dejando libre al conductor, con quien le enviaron un mensaje a MILTON URIEL GALLEGO COLMENARES, el esposo de Evelia, de 36 años, para que se presentara donde ellos. Al día siguiente, MILTON URIEL se presentó, junto con otro familiar y sus dos hijas. Más o menos una hora después de haber llegado al lugar, le permitieron ver a sus familiares, mientras un paramilitar les advirtió que estaban esperando una orden de su comandante. Luego de tres horas, llegó alias “El Escorpión Rojo”, comandante paramilitar de la zona, quien ordenó que EVELIA, MILTON y HEINER se quedaran, dejando libre a LILIA a quien le dijo: “agradezca que tiene una niña, de lo contrario, también tendría que quedarse con nosotros”. Las dos niñas de Milton y Evelia también fueron dejadas libres. Desde entonces nunca se volvió a saber de los demás. En los primeros días de febrero, antes de la desaparición de sus padres, HEINER había sido detenido y acusado de ser “subversivo” por los paramilitares, quienes se lo llevaron con ellos y durante cuatro días lo sometieron a torturas, consistentes en colocarle en diversas partes del cuerpo machetes y cuchillos que eran calentados al fuego. Luego de cuatro días fue dejado en libertad, pero luego desaparecido junto con su tía Evelia y el esposo de ésta.
Fue un hecho ampliamente conocido por toda la población de la zona, que en enero de 2003, los integrantes de la unidad de Contraguerrilla No. 25 del Ejército, adscrita a la Brigada XVI con sede en Yopal, habían realizado un censo de la población rural y urbana de Recetor y que el Comandante de dicha unidad le entregó públicamente los resultados del censo al paramilitar alias “Escorpión Rojo” quien llegó en un caballo a reunirse con él. A partir de ese día, el Ejército abandonó el pueblo y lo dejó al arbitrio de los paramilitares. Comenzó entonces la etapa más intensa y atroz de desapariciones, ejecuciones y torturas, como también de desplazamie ntos. Lo ocurrido con la familia Salamanca Peña demuestra el ensañamiento criminal, que combina las Detenciones Ilegales y Arbitrarias, Desapariciones Forzadas, Torturas y Ejecuciones Extrajudiciales, con la incineración de las viviendas y la expropiación de todos los bienes de las víctimas. Una negación de derechos tan absoluta es difícil encontrarla. La complementariedad de roles entre militares y paramilitares que aquí se da a la luz del día, encargando a los oficiales la elaboración del censo y a los irregulares la destrucción de personas y bienes, deja al desnudo, con inusitada claridad, la lógica de la estrategia.
