La arremetida de las Autodefensas de Córdoba y Urabá (Accu), llegó ayer al Cesar. Entre las 2 de la madrugada del lunes y las 2 de la madrugada del martes, recorrieron tres poblaciones y asesinaron a ocho personas en el sur del departamento.
eltiempo.com
3 de diciembre de 1997
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Dos crímenes fueron cometidos en La Paz, a 15 kilómetros de Valledupar; tres en Casacará, que está a 45 minutos en carro de esa capital, y tres en la Jagua de Ibirico, a una hora de camino.
Las primeras víctimas fueron Betsy Baquero Mieles, de 35 años; y el agricultor Freddy Esquea Zaballeth, de 31. La Policía informó que a las 2 de la madrugada del lunes, dos hombres ingresaron a una vivienda en el barrio La Florida de La Paz, y le propinaron un tiro en la boca a la mujer y uno en la cabeza al agricultor.
Las autoridades investigan los nexos de este hecho con uno ocurrido el pasado 27 de julio, cuando las Accu asesinaron a Carlos Enrique Peñate Mieles, esposo de Betsy Baquero Mieles.
En aquella oportunidad, las autodefensas también mataron a los hermanos Pedro Facundo y José Mario Zuleta Torres y a Richard José Murgas Ramos.
El martes, también a las 2 de la madrugada, unos 25 hombres que vestían prendas de uso privativo del Ejército y portaban armas de corto y largo alcance, incursionaron en cuatro viviendas del corregimiento Casacará, municipio de Codazzi, y asesinaron a otras tres personas.
Según la Policía, los paramilitares, que se movilizaban en dos camionetas, una Toyota cuatro puertas de color rojo y otra tipo estaca, amarraron a sus víctimas, las sacaron de sus casas y las balearon a un kilómetro del pueblo.
Los muertos fueron Pedro Luis Fontanilla, Luis Alfonso Serrano y Manuel Puentes Jaimes. Ayer, la Policía dijo que está desaparecido un señor de nombre Orlando, conocido como El Loco , que fue sacado por el mismo grupo de su casa. Las autoridades no conocen su paradero.
Casacará es un corregimiento en el que tiene influencia el 41 frente de las Farc y allí no hay presencia ni de la Policía ni del Ejército. Está habitado por unas mil personas y queda a una hora en carro de Valledupar. Algunos de sus habitantes expresaron temor y se abstuvieron de hablar con los medios.
Aparentemente el grupo paramilitar, siguiendo por la misma carretera, que conduce al sur del Cesar y comunica el departamento con el centro del país, incursionó en La Jagua de Ibirico, distante 30 minutos de Casacará.
Llegaron al barrio Santander y sacaron de sus viviendas a Diomar Quintero Navarro y a los hermanos Ilmer y Jorge Rodríguez Hoyos, que luego fueron asesinados. Los tres cuerpos fueron hallados en inmediaciones del puente Sororia, en la vía de regreso a Casacará.
En la humilde vivienda de Diomar Quintero, en el barrio San José, su esposa Omaira Rodríguez, relató: ellos llegaron tocando fuertemente la puerta. Les abrí y me pidieron que les entregara el revólver. Yo le respondí, no tenemos para comer muchos para tener un revólver .
Requisaron todo y agarraron a Diomar. Les dije que no se lo llevaran, que nosotros tenemos tres hijos y somos pobres. Ellos también me respondieron que eran pobres. Entonces se lo llevaron y yo quise impedirlo y dijeron que me quedara quieta porque también me tiraban , dijo.
En su marcha, los criminales se llevaron a Norberto Amador Dávila, un comerciante, a quien dejaron en libertad en el mismo puente. El narró a las autoridades que sintió cuando bajaron de la camioneta a las otras personas que iban con él y posteriormente escuchó los disparos. Después de ver a los muertos, se devolvió a su vivienda. Expresó su temor por la situación y contempló la posibilidad de marcharse de la localidad.
