Memoria: Puerta a la Esperanza
Violencia sociopolítica en Tibú y El Tarra
Región del Catatumbo
1998 – 2005
Asociación para la Promoción Social Alternativa MINGA
Fundación PROGRESAR Capítulo Norte de Santander
La incursión paramilitar al departamento de Norte de Santander, de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, bajo el mando de Carlos Castaño, fue anunciada por este en los primeros meses de 1999 y comenzó en el Catatumbo Bajo, frontera con Venezuela, en un recorrido que de Ocaña condujo a La Gabarra, corregimiento del municipio de Tibú, en mayo de este mismo año. Esta incursión dejó una cifra aproximada de 800 víctimas, entre asesinatos y desapariciones forzadas, y al menos 20.000 desplazados.
Después de dos años de asentamiento allí, en 2001, los paramilitares se dirigieron, a sangre y fuego, en una segunda “entrada ofi cial”, hacia los municipios de El Tarra, Convención, Teorama, San Calixto y El Carmen, región conocida como Catatumbo Medio y Alto, continuando con su estrategia de terror. La entrada de los paramilitares al Catatumbo tenía como fi n cerrar todas las posibilidades de salida y entrada de los pobladores, como efectivamente se logró, para consolidar su estrategia de obtención del control social, territorial y económico de la región.
Segunda masacre en La Gabarra. 21 de agosto de 1999
El sábado 21 de agosto de 1999, hacia las 8 y 45 de la noche, un grupo de aproximadamente 150 paramilitares, en un lapso de una hora y veinte minutos, cometieron una serie de graves violaciones de derechos humanos contra la comunidad de La Gabarra.
Los paramilitares, de nuevo en un repentino y casual corte del fluido eléctrico, ingresaron y procedieron a asesinar a personas que se encontraban en la calle, frente a la iglesia, en el Hotel del Río, frente a la panadería El Trigal, en el bar El Nogal, en el matadero, en la fuente de soda El Paraíso y en algunas viviendas. Fueron, en total, 21 personas asesinadas y un número indeterminado de desaparecidos. Ocho personas más fueron asesinadas en la vereda Caño Lapa Km 42. Una vez ejecutada la acción, los paramilitares se retiraron hacia la base que habían montado en la vía que conduce a Tibú.
Los habitantes de La Gabarra denunciaron que el retén del Ejército que se ubicaba habitualmente a la entrada del pueblo, por la vía a Tibú, fue levantado hacia las 8 de la noche del sábado 21 de agosto y que los efectivos que patrullaban las calles del corregimiento se retiraron a la base militar, hacia las 8 y 10 de la noche.
La Fuerza Pública sostuvo que durante los hechos la base militar fue atacada por el grupo de paramilitares, mientras que algunos habitantes de la comunidad sostuvieron que el Ejército Nacional, allí acantonado, disparó al aire y lanzó luces de bengala y artefactos explosivos sobre las laderas del río Catatumbo, contiguo a la base. En ningún momento se hicieron presentes en el sitio donde se estaba llevando a cabo la masacre.
Después de esta nueva masacre, los campesinos de La Gabarra iniciaron de nuevo un éxodo masivo a la ciudad de Cúcuta y a otras zonas del departamento.
En el coliseo Eustorgio Colmenares, de la capital del departamento, se encontraban, para el 25 de agosto, cerca de 200 desplazados y, según las cifras de la Gobernación de Norte de Santander, otras 364 personas estaban inscritas en los programas de atención, refugiadas temporalmente en casas de familiares y amigos; unas 4.000 más nunca se acercaron a buscar ayuda del Estado. Muchos de los desplazados eran raspachines, trabajadoras sexuales y comerciantes que llegaron a la Gabarra atraídos por la bonanza cocalera y no fueron contabilizados en ninguna estadística.
El 29 de agosto, en el corregimiento de Petrólea, los paramilitares asesinaron a 4 personas, y en el casco urbano de Campo Dos, a 3 más. En este último corregimiento, más de 300 paramilitares ejercían el control desde el 3 de agosto, desapareciendo, matando y requisando a los usuarios de la vía Cúcuta Tibú.
