OTRA VOZ ACALLADA POR LA VIOLENCIA

Antonio Martínez Moreno
1942 -1989
Líder del Movimiento Cívico del Oriente Antioqueño

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La Unión Patriótica (UP) fue un partido político de izquierda, fundado en 1985. Nació en un proceso de paz que adelantó la guerrilla de las FARC con el presidente Belisario Betancur, para hacer política sin armas y bajo los acuerdos de cese al fuego. El naciente movimiento enarboló una plataforma de 20 puntos que reivindicaban reformas políticas democráticas, sociales y económicas como una reforma agraria, nacionalización de los recursos naturales y un modelo económico nacional separado del capitalismo global. En 1986 su candidato Jaime Pardo Leal llegó a obtener el 4,6% de la votación, alcanzando el tercer lugar en las elecciones presidenciales, antes de ser asesinado. Durante las elecciones del 25 de mayo de 1986 la UP obtuvo 5 senadores, 9 representantes, 14 diputados, 351 concejales y 23 alcaldes. El narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha inició una guerra particular en contra de la guerrilla de las FARC bajo la bandera de defenderse del secuestro y robo de ganado, con la cual impulsó el asesinato sistemático de los miembros de la Unión Patriótica, ya que los acusaba de ser el brazo político de dicho grupo armado. Al comienzo utilizó la modalidad de masacres de campesinos o jornaleros que reclamaban mejoras laborales, para luego ordenar el asesinato selectivo de militantes de la UP en campos y ciudades.

A este partido perteneció un reconocido líder de El Carmen de Viboral, Jesús Antonio Martínez, nacido en la Perla Azulina en 1942. “Él fue el mayor de diecisiete hijos; para mí ese fue el punto de partida de su formación como líder o de su sensibilidad ante los problemas sociales, los problemas de la comunidad. Yo creo que ese fue el punto de partida porque al ser el mayor de diecisiete hijos en una familia netamente campesina que cultivaba sus alimentos, y si de pronto les sobraba una leche o unas papas iban y las cambiaban por los granos, por ejemplo, o por la ropa, entonces crecieron entre muchas necesidades y él desde muy temprano, desde antes de cumplir la mayoría de edad, salió a trabajar y a colaborar con la familia”, relata su hijo, Hernán Martínez.

Hernán no tiene muchos recuerdos de su padre. Tenía apenas seis años cuando Antonio fue asesinado. Sin embargo, tiene presente varios momentos a su lado que lo muestran como un padre que juega con su hijo.

Bueno, recuerdos tengo poquitos. Por ejemplo estar afuera de la casa en el barranco, con una ruana extendida y ahí jugando y molestando. Otra imagen es en el campo, como por la salida de la Virgen hacia El Santuario, corriendo, como apostando carreras.

Juan Pablo Gómez, otro líder político de izquierda, y Concejal durante varios años del municipio, también conoció a Antonio Martínez. “Él era, inicialmente un líder sindical del Oriente Antioqueño; era un líder de Sintratextil (Sindicato de Trabajadores de la Industria Textil de Colombia),de la empresa Coltejer en Rionegro”, afirma el señor Gómez.

Yo pude haber conocido a Antonio por ahí en el 86 y eso que creo que antes, en el 83-85cuando estaba en plena actividad el Movimiento Cívico del Oriente contra los altos costos de los servicios de energía eléctrica, que en esta región productora se prestaba a un costo 300% más cara que en Medellín. El Movimiento llegó a movilizar hasta 10mil personas que se expresaban en Asambleas, Juntas Cívicas, y Paros Cívicos.

Antonio fue Concejal en el 90 y yo llegué al Concejo por primera vez en el 92, o sea en la administración de Oscar Betancur, yo fui Concejal del 92 al 95 y del 95 al 97. En ese tiempo, nosotros los concejales, la línea de nosotros, era más o menos la línea que venía ya en el proceso de paz con el M19 y los concejales de la UP venían de otro movimiento, y todos dos estábamos en el Concejo en ese tiempo con presencias de la UP y del M19, inicialmente.

Días después, el grupo pasó a llamarse la Alianza Democrática M19.

(…) Antonio además de haber sido un líder sindical, fue una persona que se caracterizó por la defensa de los derechos humanos, la defensa del derecho internacional humanitario. Participó de varios encuentros regionales y departamentales donde el tema que se trataba era lo mismo: derechos humanos. En cierto sentido le tocó la misma época donde fue asesinado Héctor Abad Gómez, en que fue asesinado Leonardo Betancur, después fue asesinado Jesús María Valle y otros líderes en el Departamento de Antioquia, que se caracterizaron más que todo por una defensa de los derechos humanos.

Antonio Martínez siempre estuvo comprometido con su labor y sus ideales políticos, convirtiéndose en uno de los primeros carmelitanos en viajar a la Unión Soviética. Durante un año, en compañía de otros lídereslatinoamericanos y colombianos, tuvo la oportunidad de hacer un Curso Sindical Cooperativo, donde conocieron las experiencias de los sindicatos soviéticos y sus logros frente a la dignificación del hombre y el trabajo.

La muerte de Antonio fue, pues, parte de una persecución política a toda la UP. “Dos candidatos presidenciales, los abogados Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y miles de sus militantes fueron asesinados por grupos paramilitares, fuerzas de seguridad del Estado (ejército, policía secreta, inteligencia y policía regular) y narcotraficantes. Muchos de los sobrevivientes al exterminio abandonaron el país”

Juan Pablo Gómez tiene su apreciación sobre la muerte de Antonio y los demás líderes de izquierda.

Antonio estuvo entre los primeros muertos de la violencia en Antioquia y que se presume, que era una organización paramilitar la que estaba funcionando en esos días.

El concepto mío es que ya en el Oriente Antioqueño se daba con los primeros grupos al margen de la Ley; creería, pues, que la muerte de Antonio fue más una respuesta al Paro Cívico del Oriente Antioqueño, al Movimiento Cívico que con anterioridad había tenido otros líderes, ya desaparecidos como había sido Ramón Arcila, Froilán Arango de Rionegro, y un médico de San Carlos, Julián Conrado David; o sea que ya venían sucediendo cosas de persecución a quienes lideraban el Movimiento Cívico en el Oriente Antioqueño, que era un movimiento básicamente por la reclamación a tarifas más justa al servicio de energía, no tenía nada que ver el agua ni el alcantarillado y era un movimiento cívico que se denominaba “el Movimiento Cívico de Oriente”.

El 5 de enero de 1989, fue asesinado el líder sindical y político, Jesús Antonio Martínez. En una publicación realizada por el Centro de Investigación y Educación Popular –Cinep- titulada “Noche y Niebla”, fue registrada así: “05-Ene-89: En EL CARMEN DE VIBORAL, Antioquia, paramilitares que se movilizaban en un vehículo Renault 12 y una moto, interceptaron el vehículo donde se movilizaba JESÚSANTONIO MARTÍNEZ, obligando a identificar a los ocupantes y ejecutando a Jesús Antonio, quien era el segundo vicepresidente del Concejo de esta población por la Unión Patriótica y presidente del sindicato de Textiles Rionegro. Había recibido amenazas de muerte y ocho días antes le habían retirado la escolta. “

Los últimos recuerdos de su hijo Hernán, se centran en la muerte de su padre y los posibles motivos, y los ideales que siempre defendió.

Al principio cuando yo lo vi a él en el ataúd, pensé que se había ido de viaje. Yo me hice la película ahí que él estaba de viaje y que estaba cumpliendo una misión muy importante y que muy pocos la estaban cumpliendo; entonces él se había hecho el muerto, pero que algún día volvería.

Después ya pensé ‘bueno, está muerto, pero muerto por unos ideales’, pues él dio la vida por unos ideales que seguramente fueron importantes, fueron grandes y tenía grandes ambiciones, entonces por eso se tuvo que ir; y seguro más adelante pensé que se enfrentó a la muerte porque él decidió seguir con su lucha y no pararla y seguramente él pensó que nos estaría dejando bien, que no nos iría a faltar nada, cierto; seguro él pensaba que nos estaba dejando algo grande con toda la lucha que él dejó, que esa había sido como la herencia.

(…) A mí por ejemplo, me llevaban a marchas, a huelgas, sí tengo recuerdo de que cuando hubo un paro en Coltejer pues yo estuve allá, y cuando iban los compañeros de él a la casa a conversar también. Pero ya de ahí a saber qué pensaba él, no.

Finalmente, Hernán Martínez concluye diciendo sobre su padre: “él empezó a desempeñarse de los setenta y los ochenta, y uno ve por ejemplo a un Che Guevara y a una revolución cubana, y entonces se pregunta de qué manera pudo haber inferido esos pensamientos, esas acciones en la vida de él”.

Recuperamos la Memoria de Antonio Martínez porque, como dice su hijo, “él se enfrentó a la muerte porque decidió seguir con su lucha y no pararla;(…) él pensaba que nos estaba dejando algo grande con toda la lucha que él dejó, que esa había sido como la herencia”.

Por eso su semblanza forma parte de este manojo de ‘Historias Particulares’ que recuperamos como ‘Memorias Locales’. Las generaciones de hoy no seremos inferiores a su herencia.