Con el asesinato del biólogo marino Héctor Vargas Torres, jefe del Parque Nacional Tayrona, quedaron al descubierto ayer los peligros a que están expuestos los funcionarios que intentan proteger los 43 parques naturales que hay en el país y la precariedad de los recursos para ejercer su labor. La muerte de Vargas Torres no fue fortuita -según sus compañeros-. En los nueve millones de hectáreas de parques nacionales hay todo tipo de presiones , dijo ayer la ministra del Medio Ambiente, Cecilia López Montaño.
EL TIEMPO
Por: RAIMUNDO ALVARADO OSORIO
08 de septiembre 1994
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Pero el más conflictivo de todos es el Tayrona, porque en el confluyen factores de violencia como guerrilla, paramilitares, narcotráfico, contrabando y colonos.
El remolino de intereses que amenazan al Parque Nacional Tayrona – narcotráfico, paramilitarismo, guerrilla, contrabando y colonización-, y no un simple incidente vial ocurrido en la Troncal del Caribe, se llevó la vida del biólogo marino Héctor Vargas Torres, quien será sepultado hoy en Bogotá.
El altercado vial en el que fue asesinado Vargas Torres, el martes a las 7:45 de la noche en el sitio Nuevo México, sobre la Troncal del Caribe y en jurisdicción del Parque, es descartado como causa real del crimen por parte del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).\ El asesinato no fue un hecho fortuito, señalan los compañeros del biólogo Vargas, de 41 años, jefe del Parque Tayrona.
El DAS trabaja sobre dos hipótesis como origen de la muerte de Vargas. La primera estaría relacionada, según Mario Mejía, director del organismo, con retaliaciones derivadas de litigios con particulares por linderos sobre la propiedad del Parque. La segunda tendría que ver con los conflictos con los narcotraficantes que suelen usar las playas para sus actividades.
Los amigos de Vargas, que ayer acompañaron sus restos al avión que los transportó de Santa Marta a Bogotá, su tierra natal, dijeron que él pertenecía a la escuela conservacionista, cuyos integrantes son unos místicos de la preservación de la belleza natural. Su trabajo se caracteriza por su rectitud, son insobornables, abnegados y convencidos de que hay que cumplir las normas para proteger el medio ambiente.
Estas circunstancias generan reacciones de quienes tienen intereses en el Tayrona. Y eso, según los allegados al caso, fue lo que originó la muerte de Vargas.
Acerca del ataque en murió el biólogo bogotano, egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, hay dos versiones: mientras la Policía señala que fue interceptado por un vehículo, cuyos ocupantes le dispararon, la Fiscalía de Santa Marta informó que Vargas y sus compañeros fueron emboscados y víctimas de los disparos hechos desde los dos costados de la Troncal.
Los tres funcionarios regresaban de Santa Marta, a donde habían ido por razones de trabajo, en una camioneta blanca del Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Medio Ambiente (Inderena), la cual era conducida por el biólogo.
Vargas era acompañado por Eduardo Santrich Arias, de 27 años, y Carlos Pérez Cantillo, de 22, empleados del Parque, quienes resultaron heridos. Santrich, el más grave, tiene varios impactos en la cabeza.
Vargas murió de dos disparos en el cráneo y su cuerpo fue llevado al Hospital Central de Santa Marta, en donde le practicaron la necropsia. Ayer fue velado por sus compañeros y enviado a Bogotá, en donde será sepultado hoy.
La muerte de Vargas, dicen sus compañeros, pone al descubierto la forma precaria como los jefes de parques y demás empleados del Inderena deben cuidar extensas áreas llenas de conflictos y sometidas a la depredación. En esta labor solo cuentan con herramientas legales, sin ninguna fuerza para imponer sus decisiones.
Vargas, quien estaba al frente del Tayrona desde hace seis meses, jamás reportó amenazas ante los organismos de seguridad seccionales y tampoco le contó a su esposa, la comunicadora Nancy Bustos Porto.
Solo uno de sus amigos, quien le conoció recientemente, contó que hace como un mes llegaron a su casa y le dijeron, en tono amenazante que dejara trabajar a la gente .
Sin embargo, el director seccional del Inderena, el abogado Juan Carlos Gómez, dijo que sería imprudente dar declaraciones al respecto sin tener ninguna prueba para determinar lo ocurrido .
Todo tipo de presiones Vargas era un idealista, cordial y de buen humor, pero exigente en su trabajo. Uno de sus primero disgustos en su cargo, según uno de los celadores bajo su dirección, fue por el cierre del Parque para el turismo por falta de agua.
El Inderena había decidido -ante la gestión de Vargas- reabrirlo sólo cuando se pudiera garantizar agua, por lluvia o mediante pozos, para lo cual tiene decidida la construcción de uno nuevo y la rehabilitar dos que se encuentran en mal estado.
Uno de sus últimos disgusto fue hace un mes porque, sin su permiso, el Parque fue utilizado por unas personas que llegaron en motos y carros.
En los 43 parques naturales que tiene Colombia -nueve millones de hectáreas en total- hay todo tipo de presiones , dijo ayer la ministra del Medio Ambiente, Cecilia López Montaño.
Pero el más conflictivo de todo ellos -reconoció ayer en rueda de prensa- es el Parque Nacional Natural Tayrona, porque en el confluyen diversos factores de violencia: guerrilla, paramilitarismo, narcotráfico, contrabando y colonos.
En el parque se han presentado, en varias oportunidades, decomisos de marihuana lista para ser exportada, y los funcionarios han tenido conocimiento de presencia de personal armado, cuya procedencia no era de las fuerzas del orden , dice un informe del Ministerio.
El documento habla, así mismo, de la reciente reactivación del tráfico de marihuana en la zona y de posibles cultivos de coca. Reconoce, igualmente, que el problema más grave está en la presión regional por el área , pues la existencia de bahías facilitan el ingreso de contrabando y la salida de alucinógenos.
Además, por su estratégica ubicación, la zona es atractiva para las fuerzas marginales de la ley y alteradoras del orden público . Mientras que sólo siete agentes de la policía están encargados del cuidado de las 13.500 hectáreas terrestres y marinas que lo conforman, fuerzas al margen de la ley, entre ellos los paramilitares, ejercen influencia en la zona de Guachaca y lanzan amenazas ante los decomisos de madera en las bahías de Gayraca y Neguangue.
Para hacer cumplir las normas que protegen el medio ambiente, la ministra López anunció ayer que en treinta días se pondrá en marcha el Cuerpo Elite Verde. Sin embargo, no suministró las características de este grupo. Aclaró que no se trata de militarizar el Parque y que el Ministerio de Defensa decidirá si la nueva fuerza es o no armada.
El Tayrona fue creado por resolución del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora), en 1964. El Inderena lo recibió en 1969, cuando el 90 por ciento era propiedad del Estado. Pero por razones de diversa índole, entre ellas corrupción administrativa, el 80 por ciento se encuentra hoy en manos de terceros, según el documento.
Para López Montaño, el asesinato de Vargas es un síntoma de un problema terriblemente serio. Los parques naturales de alguna manera resumen la problemática colombiana: guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo… .
Era un hombre franco y valiente : Minambiente Bogotá y Santa Marta Héctor Octavio Vargas Torres, biólogo marino de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, era, según la propia ministra del Medio Ambiente, Cecilia López Montaño, un hombre franco y valiente .
Para Juan Carlos Gómez, su jefe inmediato, era una persona honesta, que cumplía todos los lineamientos y estrategias trazadas por el Inderena para la conservación del medio ambiente; muy capacitado, emprendedor, con muchas ganas de trabajar y, en definitiva, un buen funcionario .
Había nacido en Bogotá, un 24 de abril, hace 41 años, y, según uno de sus asistentes, amaba la naturaleza porque la conocía .
Su trato era cordial, un poco mamagallista y comunicativo, lo que le facilitó alcanzar el liderazgo entre la escuela conservacionista del país , agregó.
Era del tipo de funcionario normativo, es decir, que acostumbra hacer cumplir las leyes porque las cree sabias. Una costumbre que se fue acrecentando en él en la medida en que se convencía de que el deterioro de la Sierra Nevada de Santa Marta y del Parque Natural es progresivo y probablemente irrecuperable.
El biólogo asesinado era, también, experto en piscicultura y planificador de aerocultivos de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Trabajó en Asomacarena, como coordinador de proyectos, fue jefe de Proyecto del Inderena en Florencia y catedrático de la Tadeo. El 31 de enero de este año fue nombrado director del Tayrona.
En el caso concreto del señor Vargas, los problemas del parque habían sido enfrentados con valentía, y a pesar de múltiples conflictos, su actitud fue siempre la de cumplir con su deber , dice un documento del Minambiente.
El funcionario se mostraba optimista de la labor de concertación que adelantaba con las personas que se encuentran dentro del parque y con los pescadores de la región, para tratar de evitar el deterioro de los recursos naturales en el área. De hecho, había logrado la conformación de comités para controlar la basura, el ruido, etcétera, y siempre manifestó disposición de ánimo para trabajar en forma pacífica con la comunidad , concluye el informe.
Estaba amenazado Según Consuelo Ordóñez de Rincón, gerente general del Inderena, los dos directores del Parque Nacional Natural Tayrona que antecedieron a Héctor Vargas Torres -Edgardo Gutiérrez y Tomas Urbane- habían sido amenazados. Por ello, fueron reubicados.
Ordóñez dijo que hasta ayer se enteró de las amenazas contra Vargas Torres, quien -de acuerdo con sus compañeros de trabajo- nunca se mostró preocupado y, por el contrario, seguía en su empeño de no abandonar el Tayrona.
De acuerdo con Cecilia López Montaño, ministra del Medio Ambiente, el afán del funcionario por hacer cumplir las normas en materia ambiental en el parque fue lo que finalmente lo llevó a la muerte.
En los últimos seis meses, aseguró Ordóñez, la entidad se ocupaba de una estrategia jurídica para recuperar el Parque.
La muerte de Vargas se suma a la del biólogo Ricardo Antonio Elías, jefe del Parque de la Sierra Nevada del Cocuy (Boyacá), quien fue asesinado hace siete años por guerrilleros del Eln.
En otros hechos murieron, también, los guardabosques Jaime Niño, en Puracé (Nariño), y a Juancho Polo, en el Tayrona. Así mismo, indígenas venezolanos mataron con flechas a otro funcionario en Tuparro (Vichada).
