MARÍA REBECA LÓPEZ GARCÉS, UNA MUJER AGUERRIDA…

Testimonio de Alfredo Montes Gómez, docente–rector en Uramita, miembro del sindicato Adida, amigo y compañero de la docente asesinada María Rebeca López Garcés.

TIRÁNDOLE LIBROS A LAS BALAS
Memoria de la violencia antisindical contra los educadores de Adida, 1978-2008
Investigación realizada por la Escuela Nacional Sindical (ENS) y la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA)
Medellín, 2011

Rebeca era una joven mujer de unos 25 años cuando la asesinaron. Vivía en el municipio de Uramita, en una familia compuesta por sus padres y tres hermanos, que también son maestros aquí y en Frontino. Ella tenía dos bebés. Era una morena de estatura mediana, pelo largo, delgada, era muy buena persona, no se metía con nadie, sencilla, noble y demasiado solidaria. Yo la conocí vinculada aquí en Uramita, trabajamos juntos. Yo era el rector y ella de la seccional de la escuela. Realmente para su familia fue una pérdida muy dolorosa, por los dos bebés que dejó y porque era ella quien sostenía económicamente el hogar. Se distinguió siempre por su preocupación por su escuela. Siempre aspiró a que su escuela fuera nombrada como la mejor del municipio, por sus innovaciones pedagógicas, sus buenos procesos académicos y la formación integral de sus estudiantes. Mejor dicho, era una excelente maestra, completamente dedicada a su labor como educadora.

Rebeca fue una mujer muy activa dentro del sindicato. En el poco tiempo que tuvimos oportunidad de compartir, más o menos dos años, siempre la vi muy interesada en el tema. Era una mujer muy aguerrida, defensora del derecho a la educación, con muchas y muy buenas ideas. Fue por eso que no dudó en llegar hasta la escuela de Uramita, a la que nadie quería ir por temor. La escuela llevaba ya dos años sin maestra. Hacía poco había llegado una docente, pero sólo duró dos meses y se fue. Tristemente esta escuela cargaba con el estigma de ser un corredor de la guerrilla, y obviamente esto hacía la situación bastante difícil. Porque a pesar de que la labor del docente es servir a la gente, sea de la naturaleza que sea, en estas condiciones puede ser bastante peligroso, pues puede llegar cualquiera de los bandos y tildarlo a uno de una cosa u otra.

Pero Rebeca defendió y creyó siempre en la labor del docente. Decía que había que trabajar por la educación y llevarla a los rincones más escondidos. Para ella los docentes éramos los encargados de apoyar y guiar a las comunidades; incluso alguna vez llegó a decir que la labor de nosotros era dar la vida por las comunidades, y que el trabajo de nosotros era el más valioso del mundo. Era por eso que siempre estaba metida con nosotros en todo. En las reuniones que hacíamos se hacía ver porque le gustaba mucho integrarse con los compañeros, las dinámicas, era muy activa, responsable, se metía en cuanta actividad podía. Incluso estuvo como representante de la subdirectiva, creo que de la parte laboral.

A pesar de todo el esfuerzo y del cambio positivo que Rebeca logró en la escuela, ella no corrió con buena suerte. Fue asesinada con un tiro de gracia en la cabeza, no se tiene certeza por qué. Unos dicen que fue un mal entendido, otros ni siquiera tienen explicación para qué quienes la asesinaron hayan hecho lo que le hicieron. Mientras que otros de la comunidad coinciden en decir que la guerrilla la mató, porque supuestamente la tildaron de ser colaboradora de los grupos de autodefensas. Pero como lo dije, la ubicación de la escuela se prestaba para ese tipo de mal entendidos.

Lo cierto es que días después un padre de familia me contó que esa tarde vio a un grupo de la guerrilla en el pueblo, que tuvieron una reunión, hicieron ciertas sugerencias y, según dicen los mismos habitantes, un comandante de ellos fue por ella, se la llevó y la mataron en el puente.

La imagen que tengo de Rebeca es la de una mujer fuerte, luchadora, que sorteó desafíos de su vida de una manera muy bonita. Yo pienso que de ser pobre y de la pobreza poder surgir, ser alguien en la vida y cumplir su gran anhelo de ser maestra, habla muy bien de ella. Lástima que el camino hacía su sueño se vio cortado de una manera tan violenta, y además tan injusta. A mí me duele cuando una persona honrada y trabajadora, como lo era Rebeca, no alcanza a cumplir su proyecto de vida, se le cruzan en el camino obstáculos y no la dejan seguir y realizarse. Eso es muy lamentable, porque cuando uno tiene la oportunidad de terminar su etapa laboral y se jubila, y mira hacia atrás, puede decirse que queda satisfecho, y sigue su vida con la gran satisfacción del deber cumplido. Pero Rebeca era una niña que ni siquiera vio crecer a sus hijos.