LA MUERTE LLEGÓ CON EL PANADERO

eltiempo.com
Manuel Navarro
Enviado Especial De El Tiempo
2 de marzo de 1999
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Abra la puerta perro h.p.!, gritó un encapuchado que dirigía el grupo de 9 paramilitares que a las 5:15 p.m. del domingo llegó a tumbar a plomo la puerta de la casa de Eduardo*, quien con su esposa e hija se preparaba en su hogar para asistir al bazar del barrio Versalles, en el nororiente de Barrancabermeja.

El grito del para, armado con un fusil, hizo que los curiosos que rondaban la calle se esfumaran, mientras se iniciaba una balacera contra la puerta y las ventanas de la casa de Eduardo, a quien habían confundido con un guerrillero que seguían y supuestamente se había metido en esa vivienda.

El asustadizo padre de familia, junto a su mujer e hija, se atrincheró debajo de su cama, pues las balas cruzaban la sala haciendo blanco en la nevera, el equipo de sonido y un cuadro de la Virgen del Carmen, que colgaba a la entrada de la cocina.

Los paras, que habían llegado a pie, escoltados por una camioneta doble cabina color verde, se cansaron de disparar y empezaron a avanzar hacia el bazar, ubicado a unos 200 metros de allí, donde la música sonaba a todo volumen y la gente recaudaba dinero para la pavimentación del barrio.

Con groserías y gritos los extraños hombres, que tenían sus rostros cubiertos con camisas y pasamontañas, rápidamente se aproximaron a la reunión y cuando las aproximadamente 100 personas que estaban allí los vieron, la multitud empezó a gritar en coro: los paracos, llegaron los paracos!.

La calle quedó sola y en silencio, pues una mujer apagó el equipo de sonido antes de esconderse, lo que no alcanzaron a hacer Israel Ariza Ochoa, apodado El Carrangueroi, y Orlando Forero Tarazona, ambos en avanzado estado de embriaguez y a quienes los paras asesinaron a sangre fría. Luego mataron a Elio Mejía Castellanos.

Pedro Palacios, que también estaba en el bazar, corrió para su casa, pero una bala lo alcanzó en el hombro cuando trató de ponerse a salvo. Ayer se recuperaba en un centro asistencial de esta ciudad.

Soy El Panadero

En ese momento el hombre que comandaba el escuadrón de la muerte se quitó el pasamontañas y se acercó a las dos víctimas para exclamarles: esto es para que le digan a la guerrilla que aquí estuvo El Panadero.

Luego, los paras se dirigieron hacia el barrio La Esperanza, donde aparecieron por diferentes esquinas una camioneta cuatro puertas color beige y un automóvil rojo, con otros diez paras a bordo que se encaravanaron con el primer vehículo.

Allí, las milicias guerrilleras que operan en el sector y que ya habían sido informadas de la presencia del grupo, empezaron a disparar desde diferentes esquinas contra los paras, que no tuvieron otra alternativa que salir huyendo con rumbo a la ciénaga El Llanito, en la vía que de esta ciudad conduce a Puerto Wilches.

En cercanías al club Náutico de ECOPETROL, los extremistas interceptaron al taxista José Darío Sánchez Aguirre, conocido como Bonyi, que se dirigía hacia Barrancabermeja y le dispararon a través del panorámico para luego rematarlo por la espalda.

Trescientos metros más adelante llegaron al estadero El Rancho en donde departían unos 15 clientes. Allí, El Panadero señaló a los comerciantes César Manuel Barroso, de 30 años, y William Rojas Zuleta, de 29. Luego los obligaron a salir al parqueadero y los fusilaron.

Después, los vehículos reiniciaron la marcha y 100 metros más adelante se encontraron a boca de jarro con el subgerente encargado de la corporación Colpatria, Jesús Daniel Gil, que regresaba en motocicleta de El Llanito donde había estado pescando todo el día. Gil, al ver a los hombres armados, quiso escapar presa del pánico hacia el monte, pero las balas lo alcanzaron.

Cuando ya casi eran las seis de la tarde, los paramilitares llegaron al estadero El Puente donde unas 300 personas se bañaban. Allí bajó de una de las camionetas El Panadero, junto con tres de sus hombres, y se armó el pánico.

Los paras ordenaron a la gente que se quedara en sus puestos y los inspeccionaron con sus miradas para luego obligarlos a tirarse al piso. Antes de salir, pidieron un cuchillo y le cortaron el cabello a un joven que tenía una larga melena.

Aquí el susto duró ocho minutos, al final del cual los extremistas partieron hacia Puerto Wilches y se selló una nueva tragedia en el puerto petrolero.

El desertor de las Farc

La Policía Nacional ofreció una recompensa de 50 millones de pesos a quien dé información que permita dar con el paradero de los paramilitares que asesinaron a ocho personas el domingo pasado, en Barrancabermeja.

Según la versión de las autoridades, los paramilitares fueron dirigidos por Mario Mejía, de 40 años aproximadamente, conocido con el alias de El Panadero y desertor del frente XII de las Farc, en el que ocupó la jefatura de una cuadrilla.

Mejía fue víctima de tres atentados en esta ciudad. El primer acto en su contra ocurrió a mediados de 1997, fecha en la que se presume desertó de la subversión.

Al parecer, El Panadero fue convencido de cambiar de bando por alias Camilo, actual jefe de las Autodefensas de Santander y el sur del Cesar (Ausac), y también desertor de las filas de las Farc.

* Nombre ficticio por razones de seguridad.