JINETES DE LA MUERTE

José Oliver Rodríguez, Luis Enrique Rojas y Jaime Andrés Marulanda no tienen más de 30 años y, entre todos, según sus propias confesiones, ya cargan con casi 300 muertes, la mayoría de ellas de adolescentes. Conocidos con los alias de ‘José Muelas’, ‘Gary’ y ‘Chiquilín’, respectivamente, han sido los protagonistas principales de la dolorosa masacre que ha tenido lugar a cuenta gotas en los últimos años en más de 20 barrios de Soacha, Cazucá y Ciudad Bolívar, principalmente.

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José Oliver Rodríguez, ‘José Muelas’, llegó al barrio San Mateo de Soacha a finales de 2000 desde su pueblo, Venadillo, Tolima. Un año más tarde el frente Capital del Bloque Centauros de las autodefensas comenzó a hacerse sentir en Bogotá y desplazó hombres armados a algunos barrios de Soacha y Cazucá. Cuando los paramilitares llegaron a esas zonas ‘José Muelas’ los contactó y se ofreció a ‘trabajar’ con ellos. ‘José Muelas’ recorría los barrios de Cazucá señalándoles a los paramilitares a quienes él creía eran ladrones, drogadictos o auxiliadores de la guerrilla. Detrás de su dedo acusador, y sin más fórmula de juicio, venía la orden del frente Capital de asesinarlos. En poco tiempo ‘José Muelas’ se ganó la confianza de los paras y éstos lo encargaron de perpetrar directamente los crímenes. ‘Muelas’ y su grupo de 19 matones, a quienes la gente llamaba ‘Los Paracos’ dejaron una senda de muerte por estos lugares. En contraprestación, los paramilitares permitieron que ‘José Muelas’ cobrara vacunas a comerciantes y transportadores. Según la Fiscalía en tan sólo siete meses, de marzo a septiembre de 2002, ‘Muelas’ y sus paracos cometieron 123 asesinatos. En octubre de 2003 la Policía de Cundinamarca capturó al jefe de la banda y poco después, a 17 de sus cómplices. ‘Muelas’ está acusado por un fiscal de la unidad de derechos humanos de haber asesinado a 70 personas.

Uno del grupo de ‘Muelas’ que escapó, Jaime Andrés Marulanda, alias ‘Chiquilín’, apodado así por su metro 50 de estatura, se encargó, junto con dos hombres más, de continuar con la matanza de jóvenes en otros barrios. Según su propia confesión entre abril y noviembre de 2002 asesinó a 137 personas. ‘Chiquilín’ fue capturado por la policía a finales de 2003 y, aunque la justicia sólo pudo demostrar su participación directa en 37 crímenes, se acogió a sentencia anticipada y fue condenado el año pasado por un juez a 28 años de prisión.

Pero ‘Muelas’ y ‘Chiquilín’ no son los únicos macabros campeones de la ‘limpieza social’ -un eufemismo que esconde un profundo desprecio por la vida- en estas zonas. Luis Enrique Rojas, ‘Gary’, les siguió los pasos en más de 20 barrios de Soacha. En 1996 había venido a Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá, desde Río Blanco, sur del Tolima, y cuando llegaron los paramilitares en 2000, trajo amigos y familiares de su tierra tolimense, y ofreció sus sangrientos servicios a tenderos, comerciantes y transportadores prometiéndoles salvarlos de ‘la plaga’ de bazuqueros, ladrones y milicianos que los azotaba. Apoyado por comerciantes, principalmente, armó un pequeño ejército de 25 personas. En poco tiempo las colaboraciones voluntarias de unos pocos se transformaron en extorsiones para todos.

Durante más de dos años ‘Gary’ y su banda decidían quién vivía y quién moría en varios sectores de Soacha. Era una mafia independiente, pero a veces les trabajaba a los paramilitares. En marzo del año pasado, cuando finalmente ‘Gary’ cayó en manos de la Policía, tenía 60 procesos por asesinato de jóvenes entre los 14 y 22 años, y 52 investigaciones por extorsión y concierto para delinquir, entre otros delitos. Muchos de sus cómplices, sin embargo, siguen libres.