HECTOR DANIEL USECHE BERON, fue asesinado el 22 de julio de 1986. Tenía 44 años de edad, era casado y padre de 4 hijos.
Fue asesinado de cinco disparos; el atentado se ejecutó frente a la casa en que vivía su madre en BUGALAGRANDE.
Su muerte se produjo en momentos en que se encontraba en proceso de negociación un pliego de peticiones presentado a la Transnacional; y una semana después de que fuera votada la huelga como legítima opción del sindicato.
Las actividades gerenciales de Useche Berón en la Cooperativa COCICOINPA permitieron la financiación de movimientos huelguísticos anteriormente referenciados.
El día en que asesinaron a HÉCTOR, el SINDICATO DE INPA (NESTLÉ DE COLOMBIA) cumplía 25 años de su fundación.
Para esta fecha, el sindicato se encontraba negociando un pliego de peticiones con NESTLÉ sin que se vislumbrara un posible acuerdo. Por esta razón en asamblea general de los trabajadores realizada el 15 de julio de 1986 se optó por la huelga. Tan solo 8 días después de iniciada la preparación del cese de actividades fue ASESINADO el compañero Héctor Daniel.
HÉCTOR DANIEL hacía parte del equipo asesor en la negociación que SINALTRAINAL y SINATRANESTLE adelantaban con la multinacional NESTLÉ.
Por su capacidad de liderazgo, compromiso y entrega a la causa de los trabajadores, HÉCTOR era considerado una de los más importantes líderes sindicales; así registró la prensa su muerte: “Nunca en la historia de Bugalagrande se había visto una movilización tan grande de masas, como la que se vio este jueves en el entierro de Héctor Useche, el máximo líder cívico que haya visto jamás esa bella población.
El famoso Héctor Daniel Useche acababa de salir de una reunión en Cocicoinpa entidad de la cual era el Gerente. Iba en compañía de su hija Silvia Liliana, una joven muchacha de 17 años, cuando los delincuentes los atacaron a tiros en momentos en que detenía el automóvil, un Renault 12 azul, en un “policía acostado”, que hay en la ruta para su residencia.
Y desde ese momento, todo el pueblo, todas las entidades sociales y cívicas, todos los sindicatos, las gentes del pueblo, los trabajadores de Nestlé, todos, absolutamente todos, están aún llorando su prematura desaparición, por cuanto él siempre había sido un dirigente de la más recia estirpe.
Y dicen a un coro todos los trabajadores de la Necéele, unos seiscientos, que a Héctor Daniel Useche, lo mataron porque siempre anduvo con la verdad en los labios, porque siempre defendió la causa de los trabajadores, porque siempre se dedico a hacer obras que engrandecieran a Bugalagrande.
Y afirman más adelante sus amigos que en cada calle de la población, en cada rincón, en cada esquina, siempre habrá un recuerdo de él. Cuando se vaya al coliseo inconcluso, se debe pensar necesariamente en Useche; cuando se vaya a la Urbanización Las Acacias, se debe pensar en Useche; cuando se vaya a la cooperativa, se debe pensar en Useche, pues todas fueron obras y gestiones de él.
Y desde ese día, todos los habitantes de Bugalagrande, sin distingos de raza, credo o política, claman que se haga justicia, que el crimen del dirigente cooperativo no se quede en la impunidad.
Y esa manifestación de repudio por el asesinato se dio con la multitudinaria participación en las honras fúnebres que se celebraron con toda pompa en la Iglesia Parroquial de Bugalagrande. Y todo el pueblo estaba de luto. Y todo el pueblo lloraba la desaparición de su dirigente, considerado casi un ídolo, irremplazable.”
