EL PATO - SAN VICENTE DEL CAGUÁN 28-Ago-06
Hechos
Víctimas en estos hechos:3 (Asesinadas: 2 - Desaparecidas: 1)
El 28 de Agosto 2006 en San Vicente del Caguán, Caquetá, integrantes del Batallón Los Muiscas, de la Brigada No. 5 del Ejército Nacional, ejecutaron extrajudicialmente a los campesinos JAIME AMARILES, de 24 años de edad, y al Señor ENRIQUE N., de 45 años. También desaparecieron al joven JABER ESAÚ ANGRINO POLO, de 19 años, quien sufre retardo mental. Desde el mes de enero de 2006 tropas del Ejército hicieron presencia en la zona de El Pato, limítrofe entre los departamentos de Caquetá y Meta, dentro del llamado “Plan Patriota”, al mando del MAYOR CADENA. Dichas tropas fueron incursionando por las 25 comunidades de El Pato y por 11 comunidades de la inspección de Guacamayas.
Por toda la región comenzaron a ser denunciados asesinatos y atropellos contra los campesinos, lo que obligó a muchos a huir de sus fincas y causó un daño enorme en la producción agrícola de la zona: el café bajó de una producción de un millón quinientos mil kilos a solo un millón; el fríjol bajó de tres millones de kilos a un millón quinientos. A mediados de julio de 2006 un grupo de soldados asesinó a un joven ordeñador en una finca cercana al caserío de Guayabal y luego llevaron su cadáver a Neiva donde lo presentaron como “muerto en combate”. El 15 de agosto las tropas del Mayor Cadena llegaron a las comunidades de La Unión -2 y Alto Avance donde detuvieron ilegalmente a 16 personas y las sometieron a tratos violentos y degradantes bajo la acusación falsa de ser insurgentes.
El 28 de agosto dieron muerte a los mencionados campesinos, Jaime y Enrique y desaparecieron a Jaber Esaú. El cadáver de Jaime se lo llevaron a Neiva en helicóptero y el cadáver de Enrique tuvo que ser sepultado en la misma finca, pues los militares no dejaron sacarlo ni entrar un ataúd para darle una sepultura digna. Tres días después de estos crímenes, el 1 de septiembre de 2006, las comunidades de Alto Avance y La Unión No. 2, convocaron a una asamblea en la escuela de La Unión No. 2, para analizar la situación y tomar decisiones. Cuando estaban en la asamblea las tropas del ejército irrumpieron en la escuela bajo el mando de un oficial de tez morena y de apellido RENTERÍA y a gritos les decían que salieran del lugar. Los campesinos se negaron a salir y explicaron que estaban en una reunión plenamente legítima de las comunidades y que si iban a practicar una requisa la practicaran allí mismo. Los militares les quitaron entonces a todos los documentos de identidad y los registraron en un cuaderno. Luego de la requisa los militares se fueron pero momentos después regresaron al mando del MAYOR CADENA e irrumpieron otra vez violentamente en la escuela e interrumpieron la asamblea para pronunciar un discurso de una hora y cuarenta y cinco minutos en el cual les pedía a los campesinos “que se entregaran”; que “entregaran sus armas” y les ofrecían dinero como recompensas.
El Mayor CADENA afirmaba que en 15 días de operativos “había dado de baja a muchos guerrilleros de la zona”. Calificaba a todo el campesinado de la zona como guerrilleros o milicianos. Cuando un miembro de la Junta de Acción Comunal le preguntó por los campesinos asesinados, a quienes todos conocían y no tenían nada que ver con la guerrilla, el Mayor CADENA respondió que uno de ellos (Jaime) había sido dado de baja en combate y que ya estaba en Neiva como “bandido”; que lo podían ir a reclamar allá, y que el caso del otro (Enrique) estaba “confuso”. Cuando le pidieron explicaciones por la desaparición de Jaber Esaú, afirmó que “no sabía nada del caso”. Otro integrante de la Junta Comunal le reclamó porque se habían tomado su casa donde había varios niños, y que a los que habían asesinado no los habían asesinado en combate, pues a él le constaba que no hubo ningún combate. El Mayor CADENA respondió que le habían reportado la presencia de un grupo de “bandidos” allí. Otro campesino protestó ante el Mayor CADENA por haberlo detenido ilegalmente, por haberlo puesto como escudo para ir delante de la tropa. El Mayor CADENA respondió que a él le habían reportado que tenían un bandido detenido y se les había volado y que él había dado la orden de que lo buscaran y lo detuvieran nuevamente; el campesino le replicó: “ese bandido soy yo y tan falso fue el reporte que yo no me volé; me cogieron cuando estaba en mi cultivo buscando el alimento para mis 4 niños; sus soldados debían estar enmarihuanados para mentir así”. Entonces el Mayor CADENA se enfureció y comenzó a elogiar a sus subalternos como altamente profesionales. Cuando la comunidad le pidió al Mayor CADENA que les diera un documento que les garantizara seguridad para poder trabajar en sus parcelas, él dijo que ni siquiera a su madre le daría ese documento. Un hermano de Jaber Esaú, el joven desaparecido, le suplicó al Mayor CADENA que le diera razón de su hermano. El Mayor aseguraba que no tenía idea del caso. Cuando varios miembros de la comunidad le insisten en que no les mienta y les diga la verdad, entonces el Mayor CADENA reconoció que tenía en su poder al desaparecido, pero alegando que el joven “les había pedido ayuda a los militares” y afirmando que ya él estaba con su familia. La comunidad inmediatamente se comunicó con el resto de la familia de Jaber Esaú y constató que era falso que hubiera regresado.
A partir del 1° de septiembre de 2006 las dos comunidades de Alto Avance y La Unión No. 2, aterrorizadas por la muerte, destrucción y atropellos que el ejército estaba perpetrando en la zona, permanecieron en la escuela de La Unión, en número de 125 personas, hasta el mes de diciembre de 2006. Entre tanto sus fincas se arruinaron y muchos de sus bienes, herramientas de trabajo y animales fueron robados o destruidos por las tropas. Varias denuncias fueron puestas en la Personería de San Vicente del Caguán, pero la Personera, María Dolores Sanabria, se negó siempre a suministrarles copias de sus denuncias y al averiguar por las medidas que debería tomar el Gobierno, siempre respondía que todas las denuncias habían sido remitidas a la Procuraduría.
El 16 de febrero de 2007 se pudo comprobar en la Procuraduría General de la Nación que esas denuncias no habían llegado. La ruina económica causada por el confinamiento de estas comunidades y por el desplazamiento de otros campesinos ocasionó la pérdida de las cosechas de café, fríjol y maíz, que eran el sustento de los pobladores. Si bien la Defensoría del Pueblo, la Cruz Roja Internacional y Acción Social de la Presidencia han ido a llevar pequeñas dosis de alimentos, son tan minúsculas las ayudas frente a las pérdidas sufridas, que el hambre y la ruina económica siguen siendo trágicas. Los soldados consumieron lo poco que quedaba para cosechar. Entre el 20 de enero y el 2 de febrero de 2007 los campesinos han regresado a sus fincas, no porque se sientan protegidos sino porque están acosados por el hambre y la miseria. En octubre de 2006 otras dos personas, cuyos nombres no se han podido registrar, fueron asesinadas por la tropa. Esta vez, la tropa se adelantó al día siguiente a preguntarle a todos los vecinos: “¿quién los mató?”.
En cuanto al joven desaparecido, JABER ESAÚ ANGRINO POLO, se pudo establecer posteriormente por testimonios que fue llevado en un helicóptero a Neiva y que posteriormente, cuando un poblador de la región, HENRY GARCÍA, ampliamente conocido por toda la comunidad pues era el carnicero, fue detenido arbitrariamente y acusado de rebelión, los militares llevaron como “testigo” al joven Jaber Esaú. Su familia se enteró y a mediados de septiembre de 2006, cuando debía realizarse la audiencia contra el Señor García, el padre de Jaber se trasladó a Neiva e ingresó a la Fiscalía. Con asombro pudo ver que su hijo fue conducido a la audiencia por los militares para acusar al Señor García, pero al ver a su padre presente, Jaber no habló nada. Al fallar la “prueba”, el Señor García tuvo que ser dejado en libertad, pero el padre de Jaber vio con asombro que los militares se volvieron a llevar a su hijo, retrasado mental, sin permitirle hablar con él y sin que se sepa nada de su paradero. La unidad del ejército que causó tan desastrosos efectos a su paso, continuó avanzando. El 9 de febrero de 2007 quemaron la casa de dos plantas de Don Isaac Pinto Pulido, en la vereda La Abeja, de la Inspección de Guayabal, y al día siguiente madrugaron a obligarlo a firmar un papel en el cual debía certificar que su casa había sido incinerada por la guerrilla. El Señor Pinto se negó a firmar. El mismo 9 de febrero de 2007, coincidiendo con la presencia masiva de las tropas del Mayor Cadena en las veredas El Oso y Rovira, de la Inspección de Guayabal, muchas casas y sitios aparecieron marcados con letreros que anunciaban la presencia de las “Águilas Negras”, reconocida estructura que agrupa bajo nuevo icono a los paramilitares ficticiamente “desmovilizados”. Todas las veces que la comunidad ha ido a hacerle reclamos al Mayor CADENA por sus crímenes, él responde que bien puedan ir a denunciarlo, que él ya sabe manejar a la Fiscalía.
Fuentes:
- 1-CINEP Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política - Noche y Niebla 36 Casos Julio-Diciembre 2007 (Actualizaciones)
