Hechos
Víctimas en estos hechos: (Asesinadas: - Desaparecidas: )
El 14 de agosto de 2018 en el corregimiento de La Guyacana, en Tumaco, Nariño, desconocidos asesinaron de ocho disparos en la cara a NORALBA HERRERA GUTÍERREZ, 31 años, ex prisionera política, madre de dos hijas.
Relata la fuente: "A los 31 años, que cumpliría este ocho de octubre, Noralba pensaba en estar ya organizada con sus dos hijas pequeñas luego de haber trasegado por la guerra y la cárcel. Pero en La Guayacana, Corregimiento de Tumaco, a donde fueron a parar centenares de caqueteños luego del Plan Colombia, ella fue asesinada. Era de Cartagena del Chairá, en donde se crió a punta de caña y también gracias a la economía cocalera que dio de comer a muchas familias. Buscando horizontes, llegó de muy joven al casco urbano de su municipio. Allí trabajó en oficios varios y tenía su militancia política con las FARC. Eso le valió una captura por rebelión. A La Guayacana, en Tumaco, fue a parar después de la cárcel, no desde la época en que comenzó el éxodo de caqueteños para esas zonas rurales de Tumaco, en la época de Uribe. Se suponía que allí iba a encontrar sosiego por la persecución que había vivido en Cartagena y luego de haber estado dos años y medio en la cárcel, sin el apoyo de nadie, ni de FARC, que “dejaron a todos solos”.
La asesinaron mientras estaba en su habitación. Testigos relataron que una camioneta blanca aparcó cerca de la casa. Dos hombres se bajaron. Uno encañonó al sobrino que la acompañaba. El otro le disparó a ella ocho veces en la cara. Se fueron tranquilos. Ella les alcanzó a decir que no la mataran y manoteó antes de los disparos.
La cárcel le cambió la vida. Creer en ideales políticos, aún por encima de la relación con sus hijas, tampoco la hizo mala persona. Todo lo que trabajaba era para ellas. Pero después de la cárcel, sin nada, desde cero, se dijo que debía comenzar de nuevo. Volvió a Cartagena del Chairá, pero allá no hay nada qué hacer y la guerra se está escalando. Entonces se decidió por La Guayacana, “donde se ve más la plata, aunque está peligroso”. Pensó que allá tenía familiares y podía entrar y conseguir trabajo, cocinando para los trabajadores, el trabajo que más sale a las mujeres en zonas cocaleras. En efecto, duró un año en esa zona, hasta que la mataron. Así truncaron su sueño de comenzar de nuevo al lado de sus hijas.
Uno de sus miedos en Cartagena del Chairá era que la mataran. Allá la conocían y con lo de la acusación le crearon un expediente muy comprometedor en el discurso de las noticias, pero flojo en los estrados judiciales. Por eso salió libre, porque nunca pudieron probarle nada de lo que la acusaban. Al final le quedó el delito de rebelión, pero ni eso.
No tenía marido. Acaso tuvo un novio después de la cárcel, pero lo dejó en Caquetá para irse a trabajar y ahorrar, lo que le permitiría montar algún negocio para comenzar con sus hijas. La enterraron en Cartagena del Chairá. En Caquetá no se habló de su muerte, y en La Guayacana la gente se quedó colina. Ella no se metía con nadie. “Era caqueteña y los caqueteños llegan es a trabajar, a cultivar eso sí, pero es trabajo. El caqueteño no se mete en grupos, en problemas, solo trabajo. Y por allá los cholos y los negros por eso les tienen mucha envidia”, contó un conocido. A todos les duele que Noralba no pudo hacer lo que tanto dijo que haría: regresar con sus hijas, comenzar con ellas, lejos de todo".
Fuentes:
- 1-Lo que no pudo hacer Noralba. Relato sobre el homicidio de una ex prisionera política en Tumaco - RecpSUR, 23 agosto 2018
