GUILLERMO PARRA LÓPEZ, PERSONA CON UN PENSAMIENTO SOCIAL Y HUMANO…

Testimonio de la docente sindical Doris Román, amiga y compañera del docente asesinado Guillermo Parra López.

TIRÁNDOLE LIBROS A LAS BALAS
Memoria de la violencia antisindical contra los educadores de Adida, 1978-2008
Investigación realizada por la Escuela Nacional Sindical (ENS) y la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA)
Medellín, 2011

Guillermo, esposo y padre de tres hijos, era un tipo intelectual, muy capaz, una persona con un pensamiento social y humano, un luchador incansable por las reivindicaciones de la clase menos favorecida, por las causas nobles y justas. Fue asesinado en zona rural del municipio de Montebello el 24 de enero del 2000. Era docente del centro educativo Palmitas. Yo lo recuerdo mucho porque me identificaba en la charla con él, en la idiosincrasia. Pensábamos y soñábamos con un futuro mejor; pensábamos en la lucha sindical, en el campo, en el trabajo, pero desafortunadamente ese fue el fin de Guillermo. Le fascinaba la tertulia, era un hombre muy jocoso, ameno para tratar, y muy activo. Montebello ha sido muy apagadito, muy pasivo en la parte política y sindical. Siempre ha tenido dos grupos políticos, liberal y conservador. Él militaba en el Partido Liberal. Además fue de la subdirectiva Adida en Montebello, era un líder.

En lo pedagógico Guillermo era una persona que creía que a partir de la educación se podían hacer grandes transformaciones, poniendo a los muchachos a pensar. Él era pedagogo, egresado de la universidad Luis Amigó en pedagogía reeducativa. Decía que a las personas había que darles la oportunidad de educarse, que la educación tenía que ser la base fundamental para transformar la crisis social y las desigualdades sociales que existen en el mundo, en el municipio, en el departamento y en el país. En el concejo municipal constantemente debatía por los intereses de los educandos de las zonas rurales menos favorecidas. Lo hacía por el bien de la gente campesina.

A Guillermo lo acusaron de ser auxiliar de la guerrilla. Él era una persona que acogía a todo el mundo. A la persona que pasaba le decía: no se vaya, no se moje, amanezca aquí en mi casa, yo le presto la linterna. Era el típico campesino.

Guillermo fue retenido en horas de la madrugada por un grupo armado, luego fue trasladado al sector de San Antonio, una vereda de Montebello, donde lo reunieron con otras personas que eran reinsertados y trabajaban en la finca La Galleta. Cuentan los campesinos que todo el día lo tuvieron amarrado en ese sector. Como a las 6 de la tarde el grupo armado desapareció, llevándose consigo a 6 o 7 personas, y el primero al que hallaron muerto fue al profesor Guillermo. Lo encontraron en El Cairo. Eso produjo para el magisterio montebellense un descontento total, pero a partir de ahí llegaron todas las incursiones de los paramilitares en el municipio, que fueron desastrosas. Arrasaron primeramente un líder como Guillermo y luego el grupo de líderes campesinos que murió fue tremendo.

Guillermo vivía en un sector donde confluían varias carreteras. Algún día llegó a Montebello una propaganda de determinado grupo armado y dijeron que la había despachado Guillermo. Él me dijo: Doris, yo no he mandado nada, yo no hice nada. Se la montaron. Incluso me decía, porque nosotros éramos compañeros muy cercanos, trabajábamos en el mismo micro centro, que él andaba con una jíquera, en la que cargaba el cuido de los perros, o los encargos que la gente de la vereda le hacía, y que constantemente lo esculcaban: Vea Doris, es que constantemente me esculcan y yo no sé por qué, me decía. Guillermo se presentó ante el alcalde en esa época que era amigo de él, pero antes de que éste pudiera hacer algo, lo mataron.

Para nosotros fue muy duro. El magisterio quedó totalmente desorientado. Con algo así se pierden horizontes, se pierde la brújula. Un hecho como esos intimida a cualquiera. ¿Cuál es la razón? De pronto acallar un pensamiento ideológico diferente al que impera. Yo pienso que eso nos debe dejar un legado, y es no callar, continuar con la lucha, seguir nuestro trabajo sindical, en nombre de Guillermo y de tantos docentes sacrificados.

Yo veo mi municipio muy solo, triste, callado. No veo esa misma barraquera que había antes, cuando nos uníamos en torno a desfiles, festividades, proclamas, movilizaciones, a la lucha. Ya no, hay mucha dispersión. Yo creo que es producto de lo que pasó, del temor, de la intimidación.