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26 de septiembre de 1993
El Ministro de defensa Rafael Pardo Rueda, anunció que el gobierno envió a Urabá una comisión Para que investigue a fondo y rápidamente la muerte de dos miembros de la Corriente de Renovación Socialista (CRS) y solicitó la colaboración de monseñor Isaías Duarte, Obispo de Urabá. Por su parte los negociadores de la CRS, Gabriel Borja y Jacinto Ruiz, afirmaron que no quieren investigaciones indefinidas, esperan que rueden cabezas y no continuarán concentrándose en la zona hasta que el Gobierno no les otorgue garantías reales.
Los negociadores del Gobierno aceptaron que éste es un momento difícil para el proceso, pero reafirmaron su voluntad para continuar con el diálogo.
Investigan muertes de la CRS
La comisión gubernamental que investiga los hechos en que fueron muertos Enrique Buendía y Ricardo González, el miércoles por la tarde en el Urabá antioqueño, avanzaba ayer en el esclarecimiento de las muertes a partir de versiones contradictorias.
De un lado, el Ejército habla de combate con un grupo armado y, de otro, la Corriente de Renovación Socialista señala que los dos miembros de esa agrupación fueron capturados vivos por el Ejército y asesinados posteriormente a sangre fría.
La comisión avanza no solo sobre estas versiones sino también sobre los testimonios de los habitantes de la región de Blanquiceth en Turbo.
La comisión está integrada por el inspector general de las Fuerzas Militares, mayor general Camilo Zúñiga, y el procurador delegado para las Fuerzas Militares, Mauricio Fajardo. Además, el propio ministro de Defensa, Rafael Pardo Rueda, le pidió el viernes al obispo de Urabá, monseñor Isaías Duarte Cancino, que acompañe a la comisión y contribuya a esclarecer los hechos.
Al cierre de esta edición, la comisión continuaba estudiando en Urabá las pruebas recolectadas en los dos días de trabajo.
La última versión oficial que entregó el Ejército en la zona de Turbo señala que al caer la tarde del miércoles, unidades del Batallón Voltígeros de la XI Brigada con sede en Montería trasladaban por el corregimiento de Blanquiceth hacia Turbo a un soldado que se encontraba enfermo.
Cuando se realizaba el desplazamiento táctico –agregó la fuente del Ejército–, el pelotón se encontró de súbito con un grupo de hombres armados y uniformados al que las tropas le dispararon.
Según esa versión, las tropas desconocían que estos dos hombres pertenecían a la Corriente de Renovación Socialista y tampoco sabían que ese era un sitio de concentración del grupo que iniciaría diálogos con el Gobierno.
Por otra parte, desde San Rafael –un corregimiento a siete minutos de Flor del Monte (Ovejas)–, los dirigentes de la CRS afirmaron que mientras el Gobierno no señale a los responsables de la muerte de Enrique Buendía y Ricardo González, negociador y comandante del frente de Urabá, la Corriente no negociará la paz.
No queremos investigaciones exhaustivas que duran tiempo indefinido sin resultados positivos. Queremos que rueden cabezas tanto de civiles como de militares porque el Gobierno nos incumplió, dijo Jacinto Ruiz, negociador de la CRS, a EL TIEMPO. Entre tanto, dijo que conserva la esperanza de que, aunque los diálogos estén interrumpidos por ahora, las negociaciones continúen para bien de Colombia.
Ayer en San Rafael, Ruiz y Gabriel Borja, visiblemente más calmados, aun cuando escépticos ante el duro golpe recibido , dijeron que la movilización de otros frentes hacia esa zona sucreña fue paralizada por orden de la dirección.
A pesar de que el Gobierno ha anunciado que desde ayer comienza a darles cumplimiento a los acuerdos firmados el miércoles pasado, la CRS se rehusó a desplazar sus contingentes.
No hay garantías para la movilización y traslado de los guerrilleros al campamento de paz y sin estas es imposible arriesgar nuestras gentes, para que les suceda lo mismo que a Buendía y González , expresaron los dos restantes negociadores de la Corriente.
Borja explicó que el proceso y los procedimientos para movilizar su gente entró en crisis desde la muerte de sus dos líderes y solo si el Gobierno da muestras reales de voluntad de paz, habrá un cambio de nuestra posición .
Los negociadores de la CRS reiteraron su voluntad de paz, pero dijeron que no estaban derrotados ni rendidos.
El futuro de las negociaciones será definido en la cumbre que sostendrá la organización guerrillera.
Jacinto Ruiz señaló que existen contradicciones en el Ejecutivo. Una cosa es lo que se acuerda con los voceros gubernamentales y otra lo que sucede en la práctica , dijo.
Agregó que la muerte de Buendía y González no simplemente golpea a su organización, sino que ponen en tela de juicio la seriedad del Gobierno. El Gobierno tiene que demostrar su capacidad de hacer cumplir los acuerdos. Estamos hablando una cosa con sus voceros y otra es la que hacen los militares. El problema es que en la práctica no existe coordinación entre el Gobierno y el Ejército .
Los moradores de Flor del Monte estaban a la expectativa de la llegada de los dos cadáveres; la iglesia fue arreglada desde tempranas horas y algunas viviendas izaban la bandera nacional.
La gente en las esquinas comentaba los diarios que que sostenían en la mano y leían conjuntamente.
La noche del viernes se reunió la comunidad y concertó que le pedirá a ambas partes que busquen propuestas para superar la crisis del proceso.
En las afueras de Flor del Monte, ya se estableció un retén militar para garantizar la protección de la zona de distensión, acordada por las partes dos horas antes de que se conociera la muerte de Buendía y González. Por su parte, la CRS también estableció un retén en la zona como medida de seguridad. Por la zona, solo se permite el paso de transeúntes de 8 de la mañana a 6 de la tarde.
Así mismo, el Gobierno continuó la construcción del campamento donde se confinarán los combatientes de la CRS si se reanuda la negociación.
En la curia de Sincelejo, el mediador del proceso, monseñor Nel Beltrán, expidió un comunicado en los siguientes términos: 1. Lamento profundamente la muerte de Enrique Buendía y Ricardo González, saludo que el Gobierno haya ordenado investigaciones sobre el acontecimiento y espero que se haga total claridad para bien del país y del proceso de paz que Colombia necesita.
2. Destaco la voluntad de paz de las dos partes y particularmente relievo el que la Corriente de Renovación Socialista no haya decidido interrumpir definitivamente los diálogos de paz.
3. Reconozco el gesto de la Consejería para la Paz de venir hasta el campamento para dialogar en búsqueda de claridad sobre lo acontecido, así como su decidida respuesta a la solicitud formulada por la CRS sobre el traslado de los cadáveres a Flor del Monte.
4. Doy testimonio de que los acuerdos firmados sobre seguridad y funcionamiento del sitio de localización se mantienen por voluntad expresa de los dos protagonistas de este proceso. 5. Sobre el futuro del proceso mismo, de que, aunque los diálogos estén interrumpidos por ahora, las negociaciones continuarán para bien de Colombia.
El Obispo de Sincelejo habló brevemente sobre el comunicado y agregó que lo importante es la promoción de un clima de paz en el territorio nacional.
No estamos como al principio; los diálogos están suspendidos, pero las dos partes han manifestado que mantienen su voluntad de paz. Indudablemente, el proceso ha avanzado. Su interrupción debe llevarnos a buscar salidas alternativas para llevar al país hacia la paz , puntualizó.
El diálogo iba bien Alegría y dolor se mezclaron el día miércoles. Según cuentan miembros de la agrupación guerrillera, estábamos riendo y dos horas después, llorando . Los negociadores del Gobierno también pasaron de la euforia al drama. Dos horas antes de conocerse la muerte de Buendía y González, la CRS y el Gobierno habían acordado el texto de un preacuerdo que se firmaría el próximo 2 de octubre con presencia del Ministro de Gobierno, en el que se establecían los temas de la agenda, los voceros que estarían fueran del campamento, la metodología de trabajo y la voluntad de procurar que el proceso terminara antes de fin de año.
Estabamos eufóricos –dijo un negociador del Gobierno–, lo que hizo que las malas noticias que se conocieron luego fueran tan dramáticas. Cómo reconstruir la negociación Lo primero que está haciendo el Gobierno es adelantar una completa investigación para establecer con veracidad los hechos que ocurrieron en Blanquiceth. Además de las autoridades correspondientes, se le ha pedido al obispo de Urabá, Isaías Duarte, que colabore en la investigación. Se espera un informe esta semana.
Con la mediación del padre Nel Beltrán, el Gobierno y la CRS acordaron ayer mantener la instalación del campamento de Flor del Monte (Ovejas) y establecer una zona de distensión alrededor de dicho campamento, en la cual no habrá presencia de guerrilleros de la CRS ni de la fuerza pública. El control exterior de esta área lo ejercerán las Fuerzas Armadas, para garantizar su protección.
El Gobierno trasladó ayer por la tarde los cadáveres de Buendía y González a Flor del Monte. Luego de que la Corriente entierre a sus compañeros, realizará reuniones internas y anunciará al Gobierno su propuesta sobre cómo se debe reajustar el proceso.
El consejero de Paz (e), Ricardo Santamaría, afirmó que el Gobierno tiene la voluntad para revisar las nuevas peticiones de la CRS, incluyendo las que pidan mayores garantías para la seguridad de sus miembros. También dijo que están pendientes del traslado de los guerrilleros de la CRS de Urabá a Flor del Monte, para lograr así el propósito de concentrar a todos los integrantes del grupo guerrillero en un solo lugar, como se había acordado originalmente.
Reconocemos que este es un momento dramático y difícil, pero queremos que esto no interrumpa la negociación que se venía logrando con éxito, dijo Santamaría a este diario.
