GILDARDO CASTAÑO OROZCO: CIUDADANO DE LA DEMOCRACIA Y LA EDUCACIÓN EN PEREIRA (2016)

El 6 de enero de 1989, quedará marcado en la historia de Pereira como un día de duelo para la democracia y la educación de la ciudad. Ese día fue asesinado Gildardo Castaño Orozco.

eldiario.com.co
Publicado 03/01/2016
Jairo Arango Gaviria*
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Concejal de Pereira en varios períodos; educador de los principales colegios y universidades de la región. Economista y escritor. Fue un hombre de academia que se formó en las canteras de la democracia; dirigente político de izquierda.

De esa izquierda en la que la mayoría de dirigentes participamos desde la universidad en los años 70 y 80. Mejor padre, esposo, hijo y amigo.

Este era el perfil que no les gustó a sus homicidas. El mismo perfil que tenían muchos dirigentes de la unión patriótica y que sus vidas fueron silenciadas por organizaciones de fanáticos y que por esta vía llevó a la unión patriótica, primero a su exterminio y luego a la cancelación administrativa de su personería jurídica.

Fueron los años 80 – 90, una década en la que reinó el paramilitarismo en todo el país, con su vertiente más dura, el MAS. Movimiento que desde las montañas de Colombia señalaba los nombres de dirigentes y militantes de izquierda para asesinarlos. Sin embargo, la selección de víctimas no se redujo solo a los miembros de la UP. Cualquier persona que pensara diferente a la ideología de esta organización de facto era desaparecida. Hoy apenas estamos descubriendo las fosas comunes de esta época de terror.

En el ámbito nacional todos perdimos grandes amigos y el país grandes académicos y dirigentes. El mismo presidente Samper sufrió un atentado cuando se encontraba en el aeropuerto El Dorado en compañía del dirigente político y representante a la Cámara José Antequera. En Medellín cualquier manifestación de democracia o algo que se le pareciera a los miembros de esta organización era motivo de señalamiento y de muerte, tal como le ocurrió al médico Héctor Abad Gómez, hombre de excelentes cualidades humanas y académicas. Recordamos igualmente al candidato a la presidencia Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado el mismo año, también por pensar diferente a sus homicidas.

Ese 6 de enero, día en que fuera asesinado Gildardo Castaño, me disponía a ir a Manizales a una corrida de toros. La noticia en horas de la mañana de que el concejal Gildardo Castaño estaba herido en el hospital San Jorge, canceló de tajo cualquier manifestación de distracción en Pereira. En mi calidad de alcalde de la ciudad, convoqué a un consejo de gobierno y lo concentré en la gerencia del hospital. De ese mismo hospital que tanto quiso y defendiera Gildardo en vida. De ese, que sus trabajadores escucharon por varias ocasiones en el recinto del concejo de Pereira, discursos con gran capacidad oratoria por parte de su concejal Castaño Orozco, siempre en beneficio de las causas populares.

La ciudad que en ocasiones hace alarde de librepensadora, con cierta temporalidad fractura su memoria o la concentra en historias de fechas, héroes y batallas de personajes y sucesos de acontecimientos loables, pero que ya requieren suficiente ilustración.

Es hora de volver la mirada hacia los personajes sin voz, a aquellos que como en el caso de Gildardo Castaño Orozco, tanto bien le hizo a la educación de los pereiranos y a la democracia de la ciudad. El Concejo de Pereira, no volverá a ser el mismo, aunque su presencia siempre vigilará desde el paraninfo de la eternidad, las causas de las gentes más humildes de Pereira en este templo de la democracia.

Hoy que el país, se prepara para firmar la paz y para el postconflicto, lo que cuenta es la verdad y el perdón, tal como ocurrió en Bojayá. Esperamos que estos gestos se sigan realizando y lleguen más temprano que tarde a la villa del padre Cañarte.

*Exalcalde de Pereira