FOSAS COMUNES: LOS CEMENTERIOS DE LA VERDAD

IPC Instituto Popular de Capacitación
03/04/08
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Pasadas las cuatro la tarde del 15 de enero de 2008, un equipo de exhumaciones de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía en Medellín había logrado su objetivo: hallar los cadáveres de varias personas enterradas en zona rural del corregimiento San Cristóbal, en el occidente de Medellín.

Según el reporte dado a conocer por el ente investigativo, en la vereda El Patio, se hallaron tres restos óseos de los que se pudo establecer que uno era un joven de aproximadamente 17 años, que aún conservaba rastros de lo que parecía una pantaloneta. De los otros dos aún no se ha podido establecer dato alguno. Esta vez, las coordenadas entregadas por el ex jefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, alias “don Berna”, en su diligencia de versión libre en el mes de noviembre, fueron las correctas.

El hallazgo le produjo una serie de sentimientos encontrados a doña Gilma*, quien estuvo presente en todo el proceso de exhumación: “Cuando me dí cuenta que no era mi hijo, sentí algo de alivio, porque de todas formas aún guardo la esperanza que esté vivo. Pero igual, vuelvo a quedar en este estado de incertidumbre”.

Gilma viajó hasta el lugar señalado por alias “don Berna”, un paraje boscoso y agreste situado a 20 minutos del casco urbano de San Cristóbal, por solicitud de la propia Fiscalía. “Eso facilita el reconocimiento de los cadáveres, ya sea por alguna seña particular, los documentos o la ropa que tengan puesta. Yo, por lo menos, recuerdo perfectamente qué ropa tenía mi hijo cuando desapareció. Eso es duro, pero también es un descanso para uno”, señala.

Antonio*, el hijo que busca Gilma, desapareció el 22 de noviembre de 2002 en circunstancias más que extrañas. Transcurrían días de aparente tranquilidad en la Comuna 13, luego de que en octubre del mismo año fuerzas combinadas del Ejército, la Policía, el Das, El CTI y Fuerza Área Colombiana (FAC), recuperan el control de este territorio tras la llamada “Operación Orión”, que logró desarticular a las milicias de las Farc, Eln y los Comandos Armados del Pueblo (CAP).

Confiado en que las escenas de “encapuchados” portando armas largas y vigilando cada callejuela del sector eran cosa del pasado, Antonio decidió visitar más asiduamente a su novia, quien vivía en el barrio Eduardo Santos. Como fue su costumbre en aquellas noches de zozobra, el hijo de Gilma decidió quedarse a dormir en casa de su novia, aunque esa vez lo hacía más por afecto que por miedo.

“Nosotros vivimos en otro barrio y él iba los fines de semana y se quedaba amaneciendo allá. Siempre fue prudente; cuando la cosa estaba muy maluca, no iba. Después de la Operación Orión comenzó a ir más seguido, incluso había pedido un permiso en la IV Brigada para que lo dejaran transitar tarde en la noche, pues cuando salía de trabajar, a eso de las 10 de la noche, se iba para allá en su moto”, recuerda Gilma.

Aún no había conciliado el sueño cuando unos hombres lo llamaron a la puerta en casa de su novia. “Le dijeron que “el jefe” quería hablar con él, que no se demoraban y que era mejor que no se resistiera. Desde ese día no sé nada de él”, agrega la madre de Antonio.

Esta mujer, quien decidió vincularse a una de los grupos de las Madres de la Candelaria en el año 2006, deposita las esperanzas de saber qué pasó con su hijo en los procesos de exhumaciones que la Fiscalía viene adelantando en el departamento de Antioquia, pero muy particularmente, las que durante este año se adelantarán en Medellín.

Comuna 13: ¿campo santo?

De acuerdo con Juan Carlos López, coordinador nacional del proceso de exhumaciones de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, el ente investigativo espera adelantar un ambicioso cronograma de exhumaciones en la Comuna 13 de la capital antioqueña.

“Lo que alias “don Berna” ha venido declarando en sus versiones libres es que en este sector de Medellín hay por lo menos 100 fosas comunes. Falta precisar los sitios exactos y hay una exigencia de la Fiscalía al ex jefe paramilitar en ese sentido. ¿Cuántas personas hay allí? No sabría decir. Lo único que puedo confirmar es que estamos recopilando información, cotejando datos para iniciar este proceso que le podría traer descanso a muchas familias en esta ciudad”, señaló López.

No sería la primera vez que la Comuna 13 se convirtiera en el epicentro de diligencias judiciales de este tipo. El 1 de agosto de 2003, y alertados por denuncias de la comunidad, el CTI de la Fiscalía realizó la exhumación de 10 cuerpos en avanzado estado de descomposición en la finca Buenavista, vereda Bellavista del corregimiento San Cristóbal. Seis días más tarde, el ente investigativo halló otros tres cuerpos en la misma finca, que fue utilizada en el año 2002 por el entonces bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) como campamento.

Las actas de levantamiento señalan que los occisos murieron con tiros de gracia en la cabeza, algunos fueron hallados amarrados de pies y manos e, incluso, a algunos de los cuerpos le fueron cercenadas sus extremidades superiores e inferiores. Si bien los cuerpos llevaban en promedio seis meses a un año de enterrados, esto no fue impedimento para que los investigadores forenses identificaran a las víctimas.

En la mayoría de los casos se pudo constatar que fueron personas reportadas como desaparecidas forsozamente de la Comuna 13 por miembros del Bloque Cacique Nutibara, entre los meses de noviembre y diciembre de 2002, tiempo posterior a la denominada “Operación Orión”.

Sobre este caso, la Fiscalía inició en 2003 un proceso judicial contra alias “don Berna”, quien en el 2006 se acogió a sentencia anticipada ante un fiscal de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de Medellín, aceptando los cargos de desaparición forzada, desplazamiento forzado y homicidio agravado.

No obstante, el registro de personas desaparecidas forzosamente por bloques paramilitares de barrios como San Javier, El Salado, Veinte de Julio, Las Independencias y otros del occidente de Medellín en épocas posteriores de la “Operación Orión” podrían superar la cifra de 70, sobre quienes se espera tener noticia en los procesos de exhumación que se adelantarán a lo largo de este año.

Panorama en Antioquia

Mientras se precisan los sitios para las exhumaciones en Medellín, que también podrían adelantarse en barrios como 8 de Marzo y La Sierra, en la Comuna centro-oriental, el volumen de diligencias en el todo el departamento tiende a incrementarse, según lo declaró Gustavo Duque, jefe de exhumaciones de la Fiscalía en Medellín.

“Cada día llega más información, bien por parte de los postulados de Justicia y Paz, y de la misma comunidad, que está perdiendo el temor y eso hace que se incrementen las labores de exhumaciones. Comparativamente, aquí en Antioquia es donde más diligencias se han adelantado”, señaló el funcionario.

Según Duque, desde que se inició la labor de exhumaciones por parte de la Unidad de Jusiticia y Paz para hallar los cementerios clandestinos dejados por los bloques paramilitares en Antioquia, se han encontrado 150 cadáveres de los cuales se han identificado plenamente 20 cuerpos, que, además, ya fueron entregados a sus familiares y 60 de ellos aún están en etapa de pre-identificación.

“Hemos estado en todas las subregiones del departamento, en casi todos los 125 municipios. En Argelia, Montebello, San Pedro de Urabá, Mutatá, Carepa, San Roque, Olaya, San Luis, Granada…en fin, la lista es larga”, declara el funcionario.

A juicio de Duque, el accionar paramilitar no discriminó ni raza ni edad ni condición social. “Es doloroso encontrar cuerpos de menores de edad, discapacitados, ancianos, mujeres, hombres. Aquí se pierde la capacidad de asombro”.

Por último, el responsable de las diligencias en Antioquia advierte, a través de una frase lapidaria, que el conflicto armado colombiano excedió los límites de barbarie y que quizás el país tarde muchos años en sanar: “Con esto de las fosas comunes tenemos trabajo para unos 10 años como mínimo”.

*Nombres cambiados por petición de la fuente