FALSOS POSITIVOS – UNA HERIDA QUE SIGUE ABIERTA

Un centenar de familias lucha para que las ejecuciones extrajudiciales de sus seres queridos no queden sin castigo. VerdadAbierta.com recoge ocho de estas historias.

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Anderson Daza Hernández

Vereda de Puerto Tolima en Santa María, Huila – 10 de febrero de 2015

Hace dos meses se presentó en el Huila una de las más recientes denuncias sobre una posible ejecución extrajudicial. ¿Persisten los ‘falsos positivos’?

María del Carmen Hernández ha pasado toda su vida en Santa María, un municipio al noroccidente de Huila. Allí crio a sus cuatro hijos, se forjó como líder comunitaria de las asociaciones campesinas y se enfrentó a guerrilleros de las Farc cuando quisieron reclutar a su hijo mayor, Anderson Daza Hernández, cuando solo tenía 14 años.

Desde muy pequeño, ‘el flaco’, como lo conocían en su pueblo, se dedicó a las labores del campo, sin dejar de lado la afición por el fútbol y la música. Se casó con una joven de la vereda de Puerto Tolima en límites con el departamento de Tolima y se fue a vivir allá. Anderson sabía que algunas fincas de esa zona eran paso obligado de la guerrilla, sobre todo de la Columna Héroes de Marquetalia que actúa al sur de ese departamento, pero pensó que no iba a haber peligro si no se metía con nadie.

Decidió incursionar en la piscicultura con un primer cultivo de trucha y estaba pagando un crédito para mejorar su nueva finca. Su madre recuerda que en más de una oportunidad miembros del Ejército que patrullaban la zona acamparon en su predio y que incluso, sabiendo el peligro que eso representaba, Anderson les compartía alimentos de su propia cosecha.

El 10 de febrero de 2015, a las 11 de la mañana, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional realizaron una operación conjunta contra la Columna Héroes de Marquetalia. Anderson, según su esposa, estaba arreglando una bocatoma cuando se oyeron una aeronave y disparos cerca de su casa.

El comandante de la Fuerza de Tareas Zeus, Pablo Alfonso Bonilla, informó a la prensa local que en medio de un enfrentamiento había muerto un guerrillero que portaba un fusil y que vestía de negro. “Ellos ya poco están andando de camuflado, las últimas capturas que hemos tenido han sido con prendas negras”, le dijo el militar al diario local La Nación. El muerto era Anderson.

Marcha familiares y amigos de Anderson Daza
Habitantes de Santa María, Huila, salieron a marchar en contra del asesinato de Anderson Daza. Foto: Diario del Huila

Pronto la familia se enteró que el cuerpo estaba en la morgue de Ibagué, una tía que vivía en la ciudad fue hasta allá y asegura que lo primero que le preguntaron cuando llegó fue: “¿usted es familiar del guerrillero?”. Cuando María del Carmen llegó al día siguiente a Ibagué, estuvo más de cuatro horas esperando para ver una foto del cadáver. A pesar de sus suplicas, nunca pudo ver el cuerpo de su hijo, “quedé con el dolor del alma al saber que no podía abrazarlo por última vez. Además, me decían que entre más rápido lo enterrara, mejor”, contó.

La familia logró velar en cuerpo en Santa María, donde la mayoría del pueblo asistió al velorio. La semana después de su muerte, el 16 de febrero, los habitantes del municipio salieron a las calles a protestar, con pancartas denunciaron que Santa María era testigo de un nuevo ‘falso positivo’.

Durante dos meses, María del Carmen y su familia han llevado a cabo una batalla pública por la verdad. Han salido a los medios locales a exigir que se limpie el nombre de Anderson, mientras que los miembros de la Fuerza de Tareas Zeus del Ejército aseguran que su familiar hacía parte de las filas de las Farc. La investigación sobre el caso está ahora en manos de la Fiscalía.

VerdadAbierta se contactó con el Ejército Nacional para obtener más información sobre este operativo, pero no obtuvo respuesta.