Semanario VOZ
Edición 2061
Semana del 13 al 19 de septiembre del 2000
Medellín (del corresponsal)
El exterminio paulatino comenzó en Urabá. Hace dos semanas fueron desaparecidos tres integrantes más de la familia. Voceros de las ONG señalan que el Ejército ha estado vinculado a la persecución contra los Usuga Higuita. Graves acusaciones
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A la familia Usuga Higuita de Antioquia la han ido exterminando en los últimos cinco años, todo porque acusan a uno de sus integrantes de ser comandante del V Frente de las FARC-EP. Así lo denunciaron ONG de derechos humanos, entre ellas ASFADDES, y la dirección departamental del Partido Comunista en Antioquia.
El día viernes 25 de agosto pasado, a la una de la tarde, fueron desaparecidos en esta ciudad, Rubén Usuga Higuita, Wilson Usuga Higuita y Arbey Poso Usuga, miembros de la Unión Patriótica y de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (ASFADDES) —seccional Medellín-. Estas tres personas, junto con sus familias, habían tenido que desplazarse de la región de Urabá debido a una campaña de exterminio, que contra miembros de su familia se venía desarrollando y en la cual aparecían vinculados miembros del Ejército Nacional, como aparece en la denuncia que reposa en la Fiscalía General de la Nación.
Rubén, Wilson y Arbey, por investigaciones y averiguaciones de sus familiares y organismos humanitarios, fueron detenidos por seis miembros de la inteligencia del Ejército, que se movilizaban en una camioneta vino tinto y en una motocicleta blanca y negra, en el Bar Panamericano, ubicado en la carrera 54 (Cúcuta) con calle 53 (Calibío), los que después de identificarse procedieron a subirlos a la camioneta y a llevárselos con destino desconocido. Al momento de salir, llegó una patrulla de la Policía, que se encontró con la camioneta y la motocicleta en el semáforo, sin embargo no actuó y simplemente dejó que se fueran. Hasta el momento no se conoce el lugar de reclusión de los detenidos, ni tampoco han sido reportados a la autoridad competente.
LA CRONOLOGÍA DEL EXTERMINIO DE LA FAMILIA ES DE IMPUNIDAD
El 16 de agosto de 1995, tropas del Ejército se presentaron en la casa de Orlando Usuga Higuita, en la vereda Tierras Altas de Apartadó, y luego de ser ultrajado fue asesinado delante de su familia y a los miembros de ésta se les obligó a firmar un acta de buen trato. Al día siguiente, 17 de agosto de 1995, las mismas tropas, al mando del capitán Echeverri, comandante del Grupo que pertenecía al Comando de Fuerzas Especiales No. 01 del Ejército, convocaron al Inspector de Policía del corregimiento Río Grande para que hiciera el levantamiento del cadáver de Orlando Usuga, el cual fue vestido con prendas militares y fotografiado con armas y por ende reseñado como caído en combate.
SIN GARANTÍAS OFICIALES
Ocho días después, Rubén Usuga Higuita, hermano de Orlando, estando en el corregimiento de San José de Apartadó, los tenientes Robles y Parra, quienes habían participado en el asesinato de su hermano, lo amenazaron y conminaron a abandonar la región. Antes esta situación la familia decidió emigrar a Medellín en calidad de desplazados de la violencia.
En el mes de marzo de 1997, un grupo combinado de tropas del Ejército y paramilitares, al mando de Melkin Henao (alias Belisario), desertor de las FARC-EP, regresan a la parcela de Dioselina Higuita, madre de Orlando, y luego de maltratarla incineran su vivienda con todas sus pertenencias. El 7 de julio de 1997, elementos paramilitares, al mando de Valentín Valencia y Próspero Valencia, se presentan al barrio Primero de Mayo de Apartadó, donde llegan a la residencia de Blanca Libia Usuga, hermana de Orlando, y tratan de asesinarla junto con su esposo. Este último logra huir y los paramilitares abandonan el lugar. La Cruz Roja Internacional interviene y saca a la totalidad de la familia hacia Medellín.
El 22 de noviembre de 1997, tropas de la Brigada Móvil No. 1, se presentaron a la vereda La Balsita de Apartadó y asesinaron a Ananías Guisao, esposo de Rosalba Usuga Higuita, hermana de Orlando, posteriormente se dirigieron a la vereda Antasales de Apartadó y se llevaron a Rosalba Usuga Higuita y cinco de sus hijos, cuatro de ellos fueron entregados a la Cruz Roja Internacional en una finca de Córdoba, propiedad de Carlos Castaño. Rosalba y el otro hijo, Joaquín Emilio Guisao Usuga, nunca aparecieron.
El 22 de enero de 1998, elementos que se identificaron como miembros de la Fiscalía, detuvieron en la ciudad de Santa Marta, a donde se había desplazado, protegiendo su vida, a Luis Fernando Usuga Rivera, padre de los anteriores, quien fue desaparecido. Nunca se conoció de su paradero.
HA SIDO UN ITINERARIO DE SANGRE Y EXTERMINIO
El blanco ha sido una familia, a la que le colgaron un delito inexistente: ser familiar de un guerrillero. Con todo, nadie le ofrece explicaciones a los sobrevivientes que corren inminente peligro. Una carta le ha sido enviada al vicepresidente de la República, Gustavo Bell, encargado de los derechos humanos que no tienen vigencia en Colombia, con la esperanza de que no corra la misma suerte de tantas otras: el cesto de la basura una cadena de ignominias como las cometidas contra los Úsuga, o como aquellas otras infligidas, por ejemplo, contra la familia Loaiza Polanco en el Huila.
La profesora Lilia Solano, quien hace parte del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, viene siendo objeto de diversos actos de amenaza y hostigamiento. Investigar tales hechos y proteger su vida es responsabilidad plena de las autoridades estatales.
