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14 DE MARZO DE 2011
http://www.periodicolaguajira.com/index.php/judiciales/judiciales/1941-espeluznante-relato-de-como-sucedio-masacre-en-bahia-portete
El director de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, narró cómo ocurrió la Masacre de Bahía Porte, recopilación que hizo en libro de Memoria Histórica, el cual fue conocido por la sociedad de La Guajira, el pasado jueves en el Centro Cultural.
‘La masacre de Bahía Portete: mujeres wayuú en la mira’ es un libro que recopila lo ocurrido durante 18 y 20 de abril del 2004, en la Alta Guajira. El libro fue presentado ante un nutrido público y en donde las mujeres que se escaparon de la masacre, se vistieron de mantas de color rojo.
Los hechos ocurrieron el 18 de abril de 2004, cuando llegaron a Bahía Portete Alta Guajira, entre cuarenta o cincuenta paramilitares del Frente Contrainsurgencia Wayuu, unos usando prendas militares, algunos de civil, muchos indígenas con pasamontañas y guaireñas, entre ellos, tres mujeres, hermanas de José María Barros Ipuana, conocido como Chema Bala.
Siendo asesinadas Diana Fince de 40 años, Reina Fince de 13 años, Margarita Margoth Fince de 70 años de edad, y Rosa Fince Uriana de 46 años y Rubén Epinayú de 18 años. También hace mención de las niñas. Una de 5 y otra de 7 años, que sobre las que no se tiene certeza si sobrevivieron a la masacre.
En el libro existe una contradicción, porque al inicio se cuentan entre las víctimas fatales a Diana y a Reina y más adelante indica que el paradero aún se desconoce pero se tienen testimonios de que fueron torturadas.
En su intervención ante el auditorio Gonzalo Sánchez, director de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación dice que El caso que se expone públicamente en este informe, ocurrió en la Alta Guajira entre el 18 y 20 de abril del 2004. En esas fechas un grupo entre cuarenta y cincuenta hombres, de las autodefensa llevaron a cabo un ataque sangriento en Bahía Portete, dejando muertos, heridos, desaparecidos y centenares de desplazados.
Esta es una muestra del deterioro ético que esta guerra viene causando entre nosotros, acostumbrados a informarnos igualmente de matanzas masivas tendemos a olvidar que cada vida humana es irrepetible y único, cuya pérdida es irreparable y nos debe confrontar directa o indirectamente a todos.
La violencia armada desencadena comportamientos particulares en virtud de los cuales, se hace más severo el ataque a las mujeres, que mayoritariamente son población no combatiente. Estos tipos de ataques son una constatación de la degradación de la confrontación en Colombia de sus fines y de sus lógicas.
Hemos considerado necesario resaltar en este caso, que las mujeres wayuu, fueron un blanco para los paramilitares, por el papel de liderazgo que estaban cumpliendo en su comunidad. Lo sucedido fue premeditado en su objetivo, en los reportorios de violencia y terror empleado.
En la masacre se siguió un designio empleado contra la estructura política y organizativa de esta etnia, encabezada precisamente por las mujeres. Este hecho criminal arroja luces, así sobre la intolerancia persistente en los sectores más recalcitrantes de nuestra sociedad.
La masacre cometida contra mujeres wayuu, es así mismo una manera ruin de confrontar de paso al hombre guerrero wayuu y aterrorizar a una comunidad.
Este informe se presenta como un homenaje, un reconocimiento a aquellas valientes mujeres líderes e la población wayuu y por intermedio de ellas, a todas las mujeres colombianas que desde hace décadas en medio de un conflicto que no da tregua vienen asumiendo liderazgos en diferentes campos.
