ENTREGAN RESTOS DE MILITANTES COMUNISTAS

Tres años después, en Coyaima (Tolima)

PRENSARURAL.ORG
Nelson Lombana Silva
Miércoles 21 de enero de 2009
http://prensarural.org/spip/spip.php?article1844

Los militantes comunistas Egidio Matoma Cupitra y los hermanos José Roque y Aquilino Oyola Camacho, desaparecidos el 23 de abril de 2002, a las 10:30 pm, cuando fueron sacados violentamente de sus casas, ubicadas en el cabildo indígena Guayaquil, municipio de Coyaima (Tolima), vereda El Rosario, por militares disfrazados de paramilitares, fueron hallados en una fosa común el 3 de diciembre de 2008, en Mesa de San Juan, municipio de Coyaima, cerca a la escuela donde los militares tenían la base.

Plenamente identificados sus cuerpos, que presentaban signos de tortura, según el fiscal Nivaldo Javier Jiménez Illera, fueron entregados a sus familiares y sus funerales se realizaron el 13 de enero de 2009 hacia el mediodía, con la presencia de la comunidad del Cabildo, familiares, amigos y miembros de la dirección regional del Partido Comunista y de la Corporación Reiniciar, lo mismo que funcionarios de la Fiscalía General de la Nación.

El hallazgo de dicha fosa común, según miembros de Reiniciar, no obedece a la información de los paramilitares metidos en tétrico juego de ”yo con yo”, sino a información de los indígenas de la zona.

Egidio fue concejal de la Unión Patriótica e integrante del Partido Comunista, padre de varios hijos, líder comunitario y defensor de los derechos humanos. Su lucha la centró en la recuperación de la tierra para la comunidad indígena, en la consolidación del cabildo de Guayaquil. Ofrendó su vida a la causa revolucionaria.

José Roque tenía al momento de su desaparición 45 años de edad, era padre de cinco hijas, algunas de ellas menores de edad. Estaba casado con la compañera María Helena Onatra. No era propietario de tierra, escasamente del sitio de su habitación. Se dedicó toda su vida a la agricultura y a trabajar por los intereses de las comunidades indígenas del municipio de Coyaima.

Al recordar ese luctuoso momento, María Helena, dijo que ”a las 10:30 pm llegaron varios tipos vestidos con prendas militares, golpearon la puerta principal y, presentándose como miembros de las AUC, demandaron una requisa. Entraron y una vez vieron a José, dijeron que los acompañaran. Apenas tuvo tiempo para vestirse y echarles una última mirada paternal a sus hijas. No lo volvimos a ver”.

Por su parte, Nelly Tique Tacomá, esposa de Aquilino, dijo que era padre de dos hijos menores de edad, entusiasta y trabajador en los avatares duros del campo.

Los habitantes afirmaron que la tragedia comenzó en el 2001, cuando apareció una mujer extraña proveniente de Caquetá de nombre Gilma Yara Murcia, primero con militares y luego con paramilitares, alegando que el cabildo le estaba quitando tierra. Los directivos del cabildo indígena demostraron hasta la saciedad que la tierra era del cabildo, pero el poder económico, corrupto y criminal de la alianza militar – paramilitar le dio la razón a la citada mujer. Al año siguiente se presentaron las desapariciones y los desplazamientos, convirtiéndose el corregimiento de Guayaquil en pueblo fantasma.

En el cementerio de Guayaquil fueron sepultados los camaradas Egidio Matoma Cupitra, José Roque y Aquilino Oyola Camacho. El secretario general del Partido Comunista Colombiano regional Tolima hizo uso de la palabra para denunciar a los autores materiales e intelectuales del monstruoso crimen de lesa humanidad, y a su vez, para llamar al pueblo a la unidad, a la acción y a la movilización. Dijo que a la sombra de la “seguridad democrática” de Uribe se sigue asesinando a la oposición al régimen en la República de Colombia.