ENSEÑAR SE VOLVIÓ LA MUERTE EN SANTACRUZ DE GUACHAVEZ EN NARIÑO

Nadie explica por qué se ha desatado una persecución a los docentes. Se han ido unos 30, hay tres desaparecidos y a otro no le han podido rescatar el cadáver.

LEONARDO CASTRO
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
SANTACRUZ DE GUACHAVEZ (NARIÑO)
4 de julio de 2008
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4363086

”No sé a quién le puedo pedir que ayude a sacar el cadáver de mi hermana de esa montaña”, dice dolida la hermana de Graciela Pantoja, una profesora que desapareció en la montaña de Santacruz de Guachavez, en el occidente de Nariño. Su rastro se perdió en un territorio donde mandan la guerra y la coca.

A su familia en una casa en el casco urbano local solo le han llegado los rumores de cuando la sacaron de la vereda Vargas 1, donde daba clases desde hace cuatro meses, y la llevaron tres horas en carro y ocho a pie hasta Guadualito. Allí la ejecutaron y la enterraron.

Su hermana Nidia Pantoja dice que espera ayuda de la Cruz Roja. Ella es una de las víctimas de una andanada contra quienes enseñan en esas motnañas en límites con el municipio de Samaniego, donde los choques armados y campos minados encierran en el miedo a unos 4.000 habitantes.

Hay tres desaparecidos y a una cuarta no le han pdodio rescatar el cadáver, al mismo tiempo que se ha vivido el éxodo de al menos 30 docentes en este rincón nariñense donde se mueven el Eln y las Farc que pugnan con paramilitares y narcotraficantes.

No hay explicaciones sobre por qué la docencia se convirtió en profesión peligro. Los profesores llegaron a través de un convenido de la iglesia con la Gobernación. Arturo Correa Toro, obispo de Ipiales, dice que ”es muy difícil llevar educación así”. Eduardo Muñoz, del Sindicato del Magisterio de Nariño (Simana), dice que ”esto es algo inexplicable porque cuando se mata a un docente eso es lo que aprenden los niños.

En Guachavez hay terror y el primero de julio fueron aplazadas las fiestas de La Virgen de la Visitación.

Nidia Pantoja dice que su hermana, de 45, la menor de la familia y licenciada en idiomas, se fue en febrero para allá y solo salió una vez a visitarla. ”Me dijo que estaba bien y que la gente es muy buena. Que cuando llegó la escuela estaba abandonada y la arreglaron con los padres de familia. Y que no salía por no perder clases”.

Mientras tanto, Leonila Getial llora porque desde el 14 de junio no hay noticias de su hija María Elisa Guerrero, docente de la escuela El Madroño. Hace 15 días un tío fue a buscarla y apenas supo que estaba desaparecida.

La madre la recuerda entre lágrimas porque era una obsesionada con el estudio. Tenía 31 años y estudiaba etnoeducación en la Universidad a Distancia.

Sepultada en el olvido

En otra humilde casa de Guachavez el dolor es de Teresa Rivera y Camilo Anamá, padres de Piedad Anamá, docente de ña vereda Clarabal, quien el 27 de junio fue sacada de la escuela y llevada a la vereda El Sande. Las autoridades dicen que allí la mataron las Farc.

”Viajamos dos horas en carro y ocho a pie para llegar al sitio donde estaba mi hija en un ataúd. Apenas alcanzamos a rezar unos avermaría porque ya la iban a sepultar sin sacerdote ni nada”, dicen los padres.

Piedad, de 31 años, la mayor de tres hermanos, madre de un bebé de un año, era profesora desde hace 4 años en Clarabal, tenía a cargo 25 niños y solo salía cada tres meses a saludad y dejar una remesa en Guachavez.

‘Mi hijo no se ha muerto’

Desde hace 10 días les dijeron que estaba muerto, pero los padres del profesor Ricardo Figueroa Escobar no dejan de creer que él está vivo en esa montaña.

”Pelean las fieras, no los hombres” es la frase que más recuerda de su hijo Alicia Escobar, en su casa de Samaniego. Él era quien lo acompañaba a sus controles una vez al mes en Pasto en su tratamiento por una insuficiencia renal crónica desde hace tres años.

Los vecinos del barrio Villa Esperanza de Samaniego se reúnen en las noches a orar por su regreso. ”Nunca pensé que me tocaría a mi, he rezado por cientos de personas muertas de forma violenta. Todos mis hijos han sido criados con los mejores valores y por eso creo que Ricardo no ha muerto”, dice su padre José Figueroa, un sastre.

Ricardo, de 38 años, graduado en contaduría y finanzas, y estudiante de filosofía y letras, es el mayor de cuatro hermanos. Desde hace un año trabaja en la vereda La Florida de Guachavez.

CIFRAS

14 personas han sido asesinados en un mes en zona rural de Santacruz Guachavez. En las veredas La Barazon, Madroño Guadualito, El Sande, Campo alegre, Vargas 1, Sabaleta, La Florida, Clarabal, El Edén, Chagui, Paraíso no hay energía eléctrica y está prohibido tener celular.

20 Profesores salieron de la zona por las amenazas y 500 estudiantes quedaron sin clases. En los úiltimos cuatro años han muerto 14 docentes y tres desaparecieron.

Nadie explica por qué se se ha desatado una persecución entre Santacruz de Guachavez y Samaniego. Las autoridades dicen que son las Farc.