“Hay unas 500 personas enterradas en El Palmar”
Tomado de El Espectador
Sábado 2 de abril de 2005
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En los pueblos y caseríos de la conflictiva región de los Montes de María su nombre se pronuncia con miedo. La mayoría de campesinos de esa zona saben que Rodrigo Antonio Mercado Peluffo es sinónimo de muerte. Eso lo saben desde hace varios años. Desde los mismos en que este sanguinario sujeto, conocido con los alias de Cadena o Cadenita, empezó a ser señalado como el responsable de todas las masacres perpetradas en Sucre.
La mayoría de autoridades poco o nada saben de él. Escasamente conocen que nació el 6 de septiembre de 1965 en el municipio de El Carmen de Bolívar, que mide 1,75 metros, que es hijo de Roque Mercado y María del Socorro Peluffo y que tiene una cicatriz en el dedo índice de su mano izquierda. El nombre de Cadena, curiosamente, se pierde por temporadas de la memoria colectiva y sólo aparece cuando se denuncia la comisión de una masacre.
Esta semana, precisamente, la atención del país estuvo centrada en el municipio de San Onofre (Sucre), uno de los tantos lugares de la Costa Atlántica donde Cadena es amo y señor. Allí, efectivos del CTI de la Fiscalía desenterraron un número aún incierto de cadáveres que pertenecen a campesinos de la zona que alguna vez fueron vistos por Cadena como sus enemigos. Aunque se habla de 20 y más cadáveres, lo cierto es que la cifra exacta de víctimas seguramente nunca se sabrá.
O al menos eso podría pensarse por las declaraciones que el jefe paramilitar Feliciano Yepes Álvarez les entregó hace algún tiempo a fiscales de la Unidad Nacional de Derechos Humanos. De profesión jardinero, de 35 años y natural de Colosó (Sucre), Yepes se encuentra detenido en Venezuela, donde fue capturado en mayo del año pasado porque, al parecer, era uno de los jefes paramilitares que pretendían desestabilizar el gobierno del presidente de ese país, Hugo Chávez Frías.
“Unos 500 muertos”
Yepes Álvarez, en todo caso, les habló sin tapujos a las autoridades y de entrada les dijo que la masacre de El Salao (Sucre) -18 de febrero de 2000, 38 personas asesinadas- fue ejecutada por Mercado Peluffo, previa orden del otrora jefe paramilitar Carlos Castaño Gil. “Llegamos a la vereda El Cielito, jurisdicción de Ovejas. En esta vereda fueron asesinadas 18 personas con machetes, degolladas, y con palo (…) En los sitios Canutal y Canutalito se reunió a los habitantes y se les dio una charla dictada por Rodrigo Peluffo (sic). Les dijo que les daba un día para que desocuparan el pueblo; que si no lo hacían, les quemaba las casas y los mataba”, relató Feliciano Yepes.
A pesar de lo crudo de su testimonio, lo más importante y escalofriante aportado por Feliciano Yepes a las autoridades fue el sitio donde según él los paramilitares de Sucre habían dejado fosas comunes. Mencionó entonces un lugar que los fiscales de derechos humanos y también las ONG conocen muy bien. Se trata de la finca El Palmar, ubicada entre San Onofre y Berrugas.
“Aproximadamente hay 500 personas enterradas en esa finca. Entre ellos, delincuentes, campesinos que no colaboran, también hay paramilitares enterrados en la misma finca porque han dado información interna y Rodrigo (Mercado) ha dado la orden para que los maten (…) Yo, siendo cocinero de los paramilitares, he presenciado que han matado gente en la finca El Palmar y al mismo Rodrigo (Cadena) le he oído decirle a alias Juancho dándole la orden de matar a las personas y Juancho les ordena a otros para que los entierren. En El Rincón y Berrugas hay familiares de los muertos que saben quién los mató y por miedo no dicen nada”, dijo.
Semejante declaración asombró a los fiscales que atendían la diligencia con Feliciano Yepes. Por eso, a renglón seguido, le preguntaron el lugar preciso de El Palmar donde se encuentran sepultadas las víctimas de Cadena: “Después de la pesebrera, bajando unos 100 metros, en donde se presta la guardia, hay un árbol grande. Al pie de ese árbol hay unas personas enterradas, y a mano izquierda, siguiendo hacia adelante como a 300 metros de una puerta, hay más personas enterradas”.
Y, como si fuera poco, el testigo también entregó los nombres de los enterradores: “Los paramilitares que se encargan de enterrar a las personas son alias Macayepo, El Flaco, y El Paisa, y los otros que están detenidos, El Diablo y Félix”.
La siguiente pregunta de los investigadores judiciales fue concreta: “Diga al despacho cómo es la forma en que les siegan las vidas a las personas que entierran en dicha finca (El Palmar)”. La respuesta, también concreta: “De dos formas. Una de ellas es que los cogen, los amarran de pies y manos y les dan un tiro en la cabeza; después los pican con machete y los descuartizan. La otra forma es: los atan de pies y manos y los degollan (sic) y después los pican y los descuartizan”.
El viernes pasado, este periódico dialogó ampliamente con un funcionario público que es experto en el tema Cadena y quien exigió el anonimato. “Todo lo que Feliciano Yepes dijo en la Fiscalía, parece ser cierto. En los próximos días nos vamos a unir con la Fiscalía para verificar si la finca El Palmar es una especie de cementerio”, explicó.
El Palmar
La finca El Palmar tiene una relación directa con Rodrigo Mercado Peluffo. Investigadores judiciales comprobaron que una semana antes de la masacre perpetrada en el corregimiento sucreño de Chengue (17 de enero de 2001), los asesinos salieron de El Palmar para acabar con la vida de 27 personas. Todas ellas fueron ultimadas con palos y piedras. Algunos testigos de ese acto de horror cuentan que los paramilitares, incluso, jugaron fútbol con las cabezas de sus víctimas.
Esos paramilitares de Chengue también fueron conducidos por Mercado Peluffo. Contra él, en la actualidad, pesa resolución de acusación y el caso se encuentra en etapa de juzgamiento. La orden de captura, sin embargo, no se ha podido hacer efectiva porque, al parecer, Cadena se halla en la zona de ubicación de Santa Fe de Ralito.
La osadía de investigar la masacre de Chengue le costó la vida a la fiscal Yolanda Paternina Negrete -en agosto de 2001-, quien fue asesinada por sicarios cuando ingresaba a su casa de Sincelejo. La orden de acabar con la vida de Paternina la dio, como era de esperarse, Cadena. Un crimen más para su extenso prontuario impune.
Es decir, con la aparente presencia de Cadena en el proceso de paz Gobierno-Auc, se está negociando con un sanguinario narcotraficante. Eso se deduce de recientes informes de inteligencia elaborados por las Fuerzas Militares y enviados a la Dirección Seccional de Fiscalías de Cartagena. Después de la llamada ‘Operación Cardumen’, que realizaron militares hace diez meses en San Onofre y sectores aledaños, las autoridades dejaron constancia de que se pudo “evidenciar los nexos que vinculan a miembros activos y representantes de la política en San Onofre y los corregimientos Berrugas y Rincón del Mar, con este grupo narcoterrorista, liderado por el sujeto Rodrigo Mercado, alias Cadena, el cual los manipula para sacar de ellos ventajas que faciliten su accionar delictivo”.
Los señalados
El informe de las autoridades militares sobre la ‘Operación Cardumen’, una de cuyas copias está en poder de El Espectador, sostiene que presuntamente para Cadena trabajan, entre otros, Jorge Blanco Fuentes, actual alcalde de San Onofre. Los investigadores encontraron durante el allanamiento la fotografía de una hija de Cadena en compañía de Blanco. Además, Cadena dio la orden en San Onofre de que no podía haber candidato a la Alcaldía distinto de su amigo Blanco Fuentes.
En la lista de presuntos colaboradores de Cadena también aparece Luis Ángel Peña, personero de San Onofre, quien hace diez meses intercedió ante un grupo de militares para que no detuvieran a Mery del Carmen Ayala Bertel, compañera sentimental de alias Cadena. Por esa gestión ilegal -según el informe oficial-, Peña habría recibido $5 millones.
Otro hombre cercano a Cadena es Sabas Enrique Balseiro Gutiérrez, ex alcalde de San Onofre, quien fue visto por autoridades militares en compañía de Alberto Ortiz Posada, presunto integrante del cartel de Medellín. “Asimismo -agrega el informe al hablar de Balseiro-, en los registros desarrollados en los corregimientos de Rincón del Mar y Berrugas se localizaron sitios estratégicos para el embarque y tráfico de drogas, en donde se encontraron rastros de excavaciones recientes que indican que ha sido enterrada cocaína y posteriormente sacada”.
Esos son, pues, los oscuros vínculos de Cadena o Rodrigo Antonio Mercado Peluffo. Sin contar con un grupo considerable de políticos que, al parecer, financian a los grupos paramilitares de Sucre (según denuncia hecha por el representante Gustavo Petro Urrego en El Espectador hace 15 días) o que, en el mejor de los casos, se ven obligados a pagarles a los ilegales la llamada vacuna.
Es que Cadena (como lo afirmó recientemente un alto mando militar de la Costa Atlántica), de paramilitar pareciera tener poco. De hecho, que se sepa nunca ha combatido a la guerrilla. Sólo se ha dedicado a asesinar campesinos inermes y a traficar con cocaína. “Ese es un hombre peligrosísimo, pero, ¿quién se mete con él?”, le comentó a El Espectador uno de los integrantes de la cúpula de la Fiscalía. La pregunta entonces es: ¿Qué está haciendo Cadena en Santa Fe de Ralito?
El problema es que en Ralito también estarían el jefe directo de Cadena, Edward Cobos Téllez (Diego Vecino), y el tercero de su organización, Úber Enrique Bánquez Martínez. “Tanto Téllez como Bánquez son narcos. De combatientes no tienen nada”, sentenció un alto oficial de las Fuerzas Militares.
Petro acusa a ex gobernador
El congresista Gustavo Petro le dijo a El Espectador que en los próximos días adelantará un debate en la Cámara de Representantes para hablar de la situación paramilitar en el departamento de Sucre. Para ello, dijo, citará al Ministro del Interior, e invitará al presidente de la Corte Suprema de Justicia, al Fiscal General de la Nación, al Procurador General de la Nación, al comandante de las Fuerzas Militares y al gobernador de Sucre.
Según Petro, declaraciones de varios testigos y paramilitares detenidos por las autoridades señalaron, en 2001, al entonces gobernador de Sucre, Salvador Arana Sus, “como uno de los patrocinadores y financiadores de la estructura paramilitar de Sucre, que con el tiempo llegó a controlar los poderes político y administrativo de ese departamento”.
“Testimonios como el de José Feliciano Yepes y Jairo Castillo Peralta, entonces conductor de Joaquín García (El Prestamista), señalan a Salvador Arana Sus y al senador Álvaro García Romero como los principales promotores y financiadores de grupos paramilitares”.
Para Petro, las mencionadas declaraciones dicen que Arana, cuando fue director de Dasalud, “ofreció con otros personajes, entre ellos Joaquín García, aportar 60 millones de pesos para contratar a 12 ó 15 muchachos con sus fusiles para financiar el grupo paramilitar. Luego, Arana y Álvaro García reunieron 32 millones y dijeron que lo que les faltara iba a salir de un contrato firmado por un ingeniero con la Alcaldía del municipio de Sucre, departamento de Sucre”.
Narcotráfico, problema de fondo
La región de los Montes de María -la zona fuerte de alias ‘Cadena’-, hasta antes de la llegada de los paramilitares estuvo plagada de guerrilla. Desde finales de los años 70, ese sector del país fue escogido como refugio por los grupos alzados en armas. Así lo sostiene un informe del Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH.
La guerrilla, que aprovechó el inconformismo campesino por la mala distribución de la tierra, adelantó trabajó político en la zona. Allí hicieron presencia las Farc, el Eln y el Erp. A mediados de los 90, idéntica cosa hicieron las autodefensas, que les disputaron a los subversivos el dominio de la zona, “por su importancia como refugio y corredor vital y estratégico para la movilización de los alzados en armas por la Costa Caribe”, sostiene el mencionado informe.
Sin embargo, el interés de fondo en la zona se resume en una palabra: narcotráfico. En los últimos años, los narcotraficantes, de la mano con los paramilitares, se han hecho a extensas fincas en los municipios sucreños de Tolú, Toluviejo, San Onofre, Palmito y Sampués. De esa guerra entre grupos armados ilegales y narcos, la gran damnificada ha sido la población civil. De ahí que Sucre, en los últimos años, es uno de los departamentos que mayor número de masacres registran.
