Por: Equipo Equitas Colombia
11 FEBRERO, 2014
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“Mi hermano fue asesinado por un sicario en la sala de mi casa el 27 de julio de 2010 frente a mi hermana y mi madre. Aunque ellas lo llevaron al hospital, no lo pudieron salvar porque mi hermano había llegado muerto. De acuerdo a las costumbres de nuestro pueblo en caso de que una persona sea asesinada de manera violenta debe ser enterrado en el menor tiempo posible para evitar consecuencias sobre la familia. La costumbre dice que debemos evitar el signo trágico que una muerte violenta conlleva y repercute sobre otros hombres de la familia. Además se hacen rituales para la pronta venganza y justicia de ese crimen”.
Así empieza el relato del antropólogo wayuu José Luis Socarrás uno de los profesionales que con EQUITAS impulsan hoy la iniciativa no gubernamental de diseñar y aplicar protocolos forenses diferenciales para la investigación de violaciones de derechos humanos en los pueblos indígenas.
José Luis y su familia tuvieron que soportar no sólo el dolor causado por la muerte violenta de su hermano y líder indígena, Luis Alfredo Socarrás Pimienta, sino el intento de trasgresión del Estado a su derecho originario de sepultar y honrar a su ser querido según los usos y las creencias ancestrales, para adelantar procedimientos técnicos forenses al cuerpo del fallecido.
No existe una forma flexible de naturaleza jurídica en la legislación colombiana que ampare y respete la autonomía cultural de los pueblos y las comunidades indígenas para que de manera concertada, los organismos de investigación indaguen con respeto y observancia a las creencias ancestrales, elementos probatorios que sirvan en la conducción de una investigación.
Por eso no hay concreción sobre qué hacer en casos donde la justicia pueda operar empleando metodologías y prácticas diferenciales para casos en comunidades indígenas donde han ocurrido violaciones a los derechos humanos.
En Colombia los “asuntos indígenas desempeñan un papel secundario” porque la participación de los pueblos indígenas en el total de la población del país no supera el dos por ciento, según el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
Aquí el testimonio completo de José Luis Socarrás en una entrevista concedida al Equipo Colombiano Interdisciplinario de Trabajo Forense y Asistencia Psicosocial, Equitas
El relato del caso
Según cuenta José Luis Socarrás, después de ocurrido el crimen de su hermano se firmó un acta con la Policía Nacional en la cual se acordaba que, en respeto a la diferencia cultural consagrada en la Constitución Política de Colombia, el cuerpo no sería entregado a Medicina Legal. “El cuerpo de mi hermano fue preparado en la casa de mi mamá y fue enterrado horas después (medianoche) ese mismo día (…) La Sijín fue la que se enteró del caso en primera instancia. Ellos intentaron exhumar el cuerpo a los pocos días a lo cual nosotros nos opusimos con firmeza en razón de que se tienen que cumplir ciertos tiempos para que los rituales que se realizaron surtieran efecto y tuvieran sentido. Por otra parte constituía para nosotros en una “revictimización” intentar sacar el cuerpo a la fuerza. Finalmente no se hizo pero la Fiscalía inició una investigación de oficio”.
“Yo me presenté a los pocos días a la Fiscalía reiterando que era prioritaria la investigación pero que no podíamos acceder a la exhumación para que ellos realizaran la necropsia. Ellos me explicaron las implicaciones que eso tenía. Les contesté que habían unos principios y unas creencias que estaban por encima de esa visión científica forense de la existencia de un cuerpo para que se configurara un delito de asesinato”.
La disyuntiva legal
“Breve tiempo después la Fiscalía decidió de que no existía legalmente la muerte de mi hermano Luis Alfredo, porque no había la certificación de Medicina Legal que así lo hiciera. Nosotros mediante tutela para efectos civiles con el trámite de pensión de mis dos sobrinos y para el acta de defunción de otros casos en el tema civil logramos amparar los derechos de mis sobrinos como menores de edad y que se amparara el derecho a la diversidad cultural y que por esta razón no se permitía el acceso al cuerpo”.
Sin necropsia no hay caso penal: Fiscalía
“La investigación avanzó lento y año y medio después nos pusieron la disyuntiva de que había muy buenas probabilidades de identificar a los autores materiales pero que no se les podía acusar porque no existía un caso penal por homicidio. En ese año y medio hicimos una serie de consultas con mi mamá y mis tíos maternos. Bajo ciertas consideraciones y por respeto al cuerpo se podía hacer eso. A nosotros nos acompaña desde el inicio del proceso el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y gracias a ellos se llegaron a los acuerdos con la Fiscalía para realizar la exhumación. Nosotros pedimos que fuera un perito independiente porque conocemos la manera de trabajar de Medicina Legal con respecto al territorio wayuu. Ellos conocen nuestras costumbres y suelen realizar de manera muy violenta el levantamiento de los cuerpos de las escenas de los crímenes a pesar de que las familias wayuu se oponen y entregan los cuerpos días después cuando han pasado los plazos que existen en nuestra cultura y eso significa una burla y una vulneración sobre el derecho al luto y al respeto de nuestras creencias”
Protocolo diferencial
Por intermedio del colectivo de abogados José Alvear Restrepo, Equitas desarrolló una propuesta de acción forense que se consensuó con la familia y con Medicina Legal con un enfoque diferencial en el cual se tuvieron en cuenta todos los criterios que las víctimas plantearon. Entre ellas estuvieron el respeto a la integridad del cuerpo.
Era importante cubrir el rostro de manera permanente durante el procedimiento. “Su rostro o lo que quedara de él no quedaría visible ni siquiera para el forense y que las fotografías se hicieran de la manera más respetuosa posible y que fueran únicamente para mostrar evidencias importantes en la investigación”.
“También dijimos que esas fotos no fueran presentadas en los juicios. Ese fue un punto importante que se discutió. Dado que en el cuerpo de mi hermano se hallaban otros objetos que habían sido añadidos en el ritual posteriormente y que no significaba la alteración de la escena del crimen” y era importante que esto no fuese usado en una posible defensa alegando una hipotética alteración del cuerpo.
Acompañamiento psicosocial
Equitas se desplazó hasta Riohacha para consensuar con la familia de Luis Alfredo Socarrás Pimienta todos los términos del procedimiento hasta que estuvieran satisfechos todos los requerimientos desde el punto de vista cultural y forense, y de que la familia estuviera completamente de acuerdo e informada con lo que se iba a hacer.
Los procedimientos se socializaron con la Fiscalía Se socializó con la Fiscalía y Medicina Legal estuvo de acuerdo con el procedimiento “a pesar de la oposición de sus técnicos y expertos alegando que eso significaba la posibilidad de abrir el instituto y dejara de ser la autoridad en la materia. Nosotros dijimos que no era la intención de menoscabar la autoridad de Medicina Legal. Simplemente queríamos que se supiera que en el país existen diferentes formas de concebir el mundo que tienen consecuencias en la vida práctica. La muerte en particular era uno de esos puntos en los cuales los seres humanos acudimos a nuestras creencias y que esas creencias debían respetarse”.
El procedimiento
El procedimiento de necropsia se realizó por parte de Medicina legal y con el acompañamiento y conducción del personal forense de Equitas.
En ese sentido se lograron los dos objetivos que tenía ese trabajo. Primero la identificación plena de Luis Alfredo Socarrás a partir de una carta dental y la extracción de la evidencia que se requería para establecer formalmente la causa de la muerte.
“Estos dos procedimientos se realizaron con respeto y al finalizar se volvió a inhumar el cuerpo bajo todas las consideraciones según las creencias y así dejaron el entierro como lo encontraron”.
“De esa manera Equitas, nosotros como familia y de alguna manera Luis Alfredo cuyo caso está en la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, permitió que Medicina Legal pensara y repensara su trabajo en este tipo de casos en los cuales cuando ocurre una muerte hay un dolor por la pérdida, pero cuando se llevan el cuerpo hay un sufrimiento adicional porque el espíritu de esa persona empieza a tomar caminos que no corresponden según usos y costumbres bajo los cuales creció esa persona.
A partir de esa experiencia, y con el apoyo del Gobierno de Canadá, EQUITAS se encuentra actualmente desarrollando un proyecto piloto para la definición de lineamientos forenses con perspectiva diferencial que permitan el desarrollo de procedimientos técnicos que no aumenten el daño de las comunidades, ya victimizadas por delitos como la desaparición forzada, el asesinato selectivo, las masacres y la tortura, sino que sean una herramienta que contribuya al esclarecimiento de los hechos.
