Después de dos años del asesinato del joven campesino oriundo de Santa María a manos de integrantes del Ejército Nacional, los familiares continúan exigiendo que el ´falso positivo´ no quede en la impunidad.
Redacción Diario del Huila
junio 10 de 2017
https://www.diariodelhuila.com/judicial/dos-anos-de-impunidad-del-joven-campesino-de-santa-maria-cdgint20170610150437114.
María del Carmen Hernández ha pasado toda su vida en Santa María, un municipio al noroccidente de Huila. Allí crio a sus cuatro hijos, se forjó como líder comunitaria de las asociaciones campesinas y se enfrentó a guerrilleros de las FARC-EP, cuando quisieron reclutar a su hijo mayor, Anderson Daza Hernández, cuando solo tenía 14 años.
Desde muy pequeño, ‘el flaco’, como lo conocían en su pueblo, se dedicó a las labores del campo, sin dejar de lado la afición por el fútbol y la música. Se casó con una joven de la vereda de Puerto Tolima en límites con el departamento de Tolima y se fue a vivir allá. Anderson sabía que algunas fincas de esa zona eran paso obligado de la guerrilla, sobre todo de la Columna Héroes de Marquetalia que actuaban al sur de ese departamento, pero pensó que no iba a haber peligro si no se metía con nadie.
Decidió incursionar en la piscicultura con un primer cultivo de trucha y estaba pagando un crédito para mejorar su nueva finca. Su madre recuerda que en más de una oportunidad miembros del Ejército que patrullaban la zona acamparon en su predio y que incluso, sabiendo el peligro que eso representaba, Anderson les compartía alimentos de su propia cosecha.
Sin explicación
El 10 de febrero de 2015, a las 11 de la mañana, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional realizaron una operación conjunta contra la Columna Héroes de Marquetalia. Anderson, según su esposa, estaba arreglando una bocatoma cuando se oyeron una aeronave y disparos cerca de su casa.
Desde aquel martes, Anderson Daza estaba desaparecido. Su familia abrigaba la esperanza de que estuviera vivo, pese a que le marcaban al celular pero estaba apagado. Nadie les dio razón en Planadas ni en Chaparral (Tolima) sobre el paradero del joven piscicultor. Solo hasta el jueves confirmaron con la Policía de Santa María, que estaba muerto y que el cuerpo lo habían trasladado a la ciudad de Ibagué.
“Nadie del Ejército me dio la cara, ellos, los de la Brigada Ocho me hicieron un daño irremediable, me tienen el alma hecha pedazos, no sé porque le hicieron eso a una criatura que ni siquiera cargaba un arma”, expresó la acongojada madre del joven muerto.
Manifestó que Anderson además de cultivar pescado era un gran deportista. «Se había dedicado al pique de motos, había realizado una válida ahí en la finquita y estaba pensando en otros proyectos más grandes. Otro de los sueños que él tenía era montar en helicóptero y mire como lo hicieron, para matármelo»
Respuestas de las autoridades
Pablo Alfonso Bonilla, quien era comandante de la Fuerza de Tareas Zeus, en ese entonces; informó a la prensa local que en medio de un enfrentamiento había muerto un guerrillero que portaba un fusil y que vestía de negro. «Ellos ya poco están andando de camuflado, las últimas capturas habían sido con prendas negras», el muerto era Anderson.
Pronto la familia se enteró que el cuerpo estaba en la morgue de Ibagué, una tía que vivía en la ciudad fue hasta allá y asegura que lo primero que le preguntaron cuando llegó fue: «¿Usted es familiar del ´guerrillero´?». Cuando María del Carmen llegó al día siguiente a Ibagué, estuvo más de cuatro horas esperando para ver una foto del cadáver. A pesar de sus suplicas, nunca pudo ver el cuerpo de su hijo, «quedé con el dolor del alma al saber que no podía abrazarlo por última vez. Además, me decían que entre más rápido lo enterrara, mejor», contó.
La familia logró velar eL cuerpo en Santa María, donde la mayoría del pueblo asistió al velorio. La semana después de su muerte, el 16 de febrero, los habitantes del municipio salieron a las calles a protestar, con pancartas denunciaron que Santa María era testigo de un nuevo ‘falso positivo’.
Falso positivo
Según sus seres queridos, este hecho se trataría de un falso positivo, pues el joven se encontraba destapando la bocatoma para que ingresara oxígeno a su lago de truchas. Daza Hernández era oriundo de Santa María, en el Huila, donde la familia y la comunidad ya expresaron su rechazo.
«Nuestro delito es ser campesinos y estar en medio de las armas, y qué culpa si hasta en las capitales hay guerrilla, cómo no la va a haber en el campo. Yo quiero que eso no se quede así. Cómo va a ser posible que pasen a mi hijo por guerrillero», dijo en tono angustioso Luz Marina Daza Roa, tía de Anderson Daza Hernández.
Ultima vez visto con vida
La última vez que fue visto con vida, Anderson Daza Hernández estaba en la finca en la que vivía haciendo las labores de campo y llevando el agua para los lagos de piscicultura que tenía, luego no llegó por la tarde, ni al otro día, su esposa Yuly Paola Sierra, acompañada de los vecinos, empezó a buscarlo por todo el lugar, Yuly Paola había visto un helicóptero del Ejército, pero nunca se imaginó que su esposo, el padre de su hija de cinco años, iba a morir por las balas de la Fuerza Pública y, mucho menos, que fuera a ser presentado como guerrillero.
«Era un simple campesino»
La familia del joven asesinado afirmó que sus familiares tienen pruebas para demostrar que él no era ningún guerrillero, «en la familia hay tres soldados, un cabo del Ejército y un pensionado del DAS; él era un simple campesino trabajador, lo mataron vilmente, ellos nunca llegaron a la casa de él a buscar armas o algo así», señaló Daza Roa.
Pobladores del municipio del noroccidente del Huila, alzaron su voz de rechazo por la muerte, a manos de hombres de la Quinta División, del joven piscicultor Anderson Daza Hernández, a quien presentaron como terrorista de las FARC-EP. Los oscuros hechos ocurrieron en límites con el Tolima y hoy ya después de dos años de haber ocurrido este vil asesinato, la muerte de este joven campesino se encuentra en la impunidad como los centenares de casos que existen en el departamento del Huila.
