DESAPARECIDAS Y SIN RASTRO

Un grupo de nueve niños juega a la pelota en medio del deteriorado pavimento de la carrera 88 entre calles 125 y 124, mientras en las afueras de las 14 casas, la mayoría de dos pisos de ladrillo rústico a la vista, varias personas conversan. El ambiente de esa cuadra en forma de P es tan tranquilo y normal que es difícil pensar que ahí desaparecieron sin dejar pistas cinco jóvenes.

Por: JORGE LUIS DURAN PASTRANA
Redactor de EL TIEMPO
14 de julio de 1999
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-922000

Todo está igual como en los días que se esfumaron las muchachas, entre los 11 y los 18 años. En la esquina nororiental de la calle 125 con carrera 89, los ruidos de un improvisado taller de metalistería se acompasan con la música trance que sale de una ventana de un segundo piso, donde se exhibe, mareado por el sol y la lluvia, un afiche de las cinco jóvenes con un letrero que reza Desaparecidas .
Florinda Farfán Mahecha lo mira y dice que de avisos como esos ha empapelado su barrio, La Manuelita, y todo aquel lugar donde ve un espacio disponible.

La mujer es la madre de Yulie Yesenia Chacón, la niña que desapareció el 20 de febrero de 1996 y aún no se sabe nada de ella.

Al fondo está el colegio donde ella estudiaba, el San José de Calasanz, y acá a la vuelta, en la calle 125 Bis No. 88D-03, está mi casa. Yesenia, que tenía 11 años en esa época, salió de clases y nunca llegó. En cuadra y media se perdió , afirma Florinda mientras de su cartera saca una resma de papel impresa con la foto de su hija y los teléfonos 6836256 y 6845081.

En el fondo del bolso están dos tubos de pegante en barra y tres rollos de cinta pegante. Nunca me faltan afirma Florinda son mis herramientas desde el día en que decidí buscar, cueste lo que cueste, a mi única hija y no suicidarme porque se la habían robado .

La calle maldita Florinda, que todos los días debe pasar por lo menos dos veces por la misma vía donde se llevaron a su hija, la llama la calle maldita .

Cuando voy o llego del trabajo, tengo que pasar por esa tortura. Tras de que uno se muere lentamente por la ausencia de su ser querido, tener que pasar por allí es lo peor. Uno le coge rabia al sitio , dice Florinda secándose las lágrimas que le brotan de sus grandes ojos cafés.

Exactamente igual sienten cuatro familias vecinas, que son los parientes de Nini Johana Moncada, desaparecida el 5 de julio de 1995 cuando tenía 13 años; Andrea García López, el 27 de noviembre de 1995 a los 14; Johana Hernández, el 19 de noviembre de 1996 a los 19, y María Yolanda Perdomo, el 24 de julio de 1997 a los 18.

Todas, al igual que Yulie Yesenia, se esfumaron sin dejar huella alguna en esa calle. Nadie sabe algo, no hay rastros, incluso, la Policía Metropolitana, el Gaula, el Cuerpo Técnico de Investigación Judicial (CTI) de la Fiscalía y Extranjería del DAS no tienen pistas acerca del paradero de estas muchachas.

En algunos casos, como los de Yulie Yesenia y María Yolanda, hubo algunos detenidos. Sin embargo, salieron en libertad. Uno de ellos, Jaime Humberto Arias, retenido en el caso de la hija de Florinda, apareció asesinado a los pocos días.

Temilda Pinilla, la madre de María Yolanda, asegura que precisamente eso es lo peor. No saber nada es estar en una incertidumbre fatal. Dicen que están con la guerrilla o que las metieron a la prostitución, pero no hay nada concreto , afirma.

Para Norberto García, el padre de Andrea, lo inquieta sobremanera que las autoridades no den pista alguna y que pase tanto tiempo y se olviden de los casos.

Quisiéramos tener un grupo asignado específicamente a estos raptos, pero eso es prácticamente imposible. Sin embargo, deseamos que ellos insistan más en los otros países a donde dicen que se las llevaron , dice Norberto García.

En eso está de acuerdo Florinda, que asegura que no desaprovecha oportunidad para hablar con generales de la Policía y directores de Fiscalía para presionar por el caso de las niñas de Suba , como genéricamente se conocen los casos.

Todos me dicen que hacen lo que pueden pero aún no hay nada -afirma Florinda-. Es muy desesperanzador y triste llegar a casa y encontrar que no hay nada nuevo .

Y peor aún cuando esa tristeza y desazón se mezclan con la rabia que le da tener que pasar por la calle donde hace más de 3 años se robaron no solo a su hija. También se llevaron su única razón de vivir.