COLOMBIA.TEMOR POR LA SEGURIDAD

Miembros del sindicato USO, de trabajadores del petróleo
Otros sindicalistas
Julián Cote
Fredys Rueda
Rafael Jaime

Muertos: Servando Lerma, Arturo Escalante, Luis López y Luis Manuel Anaya

AMNISTÍA INTERNACIONAL
Índice AI: AMR 23/108/2001/s
23 de octubre de 2001
http://www.amnesty.org/es/library/asset/AMR23/108/2001/es/4996443d-d8ce-11dd-ad8c-f3d4445c118e/amr231082001es.html

Dos miembros de USO han sido asesinados en el departamento de Santander, según los informes a manos de paramilitares, y los dirigentes de este sindicato en el departamento han recibido amenazas de muerte por escrito de un grupo paramilitar que actúa con la aquiescencia del ejército colombiano. Según los informes, los paramilitares han anunciado que van a enviar 300 combatientes para reforzar la ciudad de Barrancabermeja, y Amnistía Internacional siente honda preocupación por la seguridad de los sindicalistas en la ciudad y sus alrededores.

Según los informes, los dirigentes de USO en Casabe, municipio de Yondó, separado de Barrancabermeja por el río, recibieron el 18 de octubre una amenaza de muerte por escrito del Bloque Santander de la organización paramilitar respaldada por el ejército Autodefensas Unidas de Colombia (AUC): «Tomamos la decisión de declarar objetivo militar a la USO». USO ha convocado un paro nacional de un día de duración para protestar contra las amenazas de muerte y llamar la atención hacia los homicidios de trabajadores del sindicato cometidos en semanas recientes por los paramilitares.

El dirigente de USO Servando Lerma fue asesinado en Barrancabermeja el 10 de octubre. Otro miembro del sindicato, Arturo Escalante Moro, fue secuestrado, según los informes, por paramilitares el 27 de septiembre en Tibú, departamento de Norte de Santander. Amnistía Internacional ha recibido informes que indican que a este hombre lo mataron el 16 de octubre.

Algunos miembros de otro sindicato, el Sindicato de Conductores y Trabajadores de Transporte San Silvestre (SINCOTRAINDER), también han sido atacados. Según los informes, al presidente del sindicato, Luis López, lo mataron los paramilitares el 19 de octubre en Barrancabermeja. El tesorero del sindicato, Luis Manuel Anaya, había sido asesinado, según los informes por paramilitares, dos días antes.

Recientemente, las fuerzas paramilitares celebraron en Barrancabermeja una conferencia de prensa en la que reiteraron sus amenazas de matar a sindicalistas y a otros activistas de la ciudad. Los paramilitares han conseguido establecer una fuerte presencia en Barrancabermeja porque las fuerzas armadas no han hecho frente de forma eficaz a los grupos paramilitares que actúan en la ciudad y sus alrededores. A consecuencia de ello, a pesar de las reiteradas condenas nacionales e internacionales, los paramilitares han podido mantener sin trabas controles de carretera ilegales en zonas cercanas a la ciudad o en la proximidad de las fuerzas de seguridad, y también mantienen una abiertamente su presencia en la ciudad a pesar de los numerosos activos del ejército que hay en ella. Durante el 2001, unos 70 paramilitares han sido detenidos por las fuerzas de seguridad, pero la mayoría han quedado en libertad sin cargos.

No se ha tenido ninguna noticia de Julián Cote, Fredys Rueda o Rafael Jaime

INFORMACIÓN GENERAL

Las fuerzas armadas y de seguridad y sus aliados paramilitares suelen acusar a los sindicalistas de ser simpatizantes o colaboradores de la guerrilla. Con frecuencia, las personas a las que acusan sufren acoso, tortura y homicidios, normalmente a manos de paramilitares. Durante el año 2000 fueron asesinados 112 dirigentes y miembros de sindicatos. En diciembre del 2000, un destacado dirigente sindical, Wilson Borja Díaz, tuvo que huir de Colombia tras resultar herido por los disparos de unos hombres no identificados (véase AU 387/00, AMR 23/104/00/s, del 21 de diciembre del 2000). Las investigaciones judiciales han relacionado con este ataque a varios policías, tanto en activo como retirados. En lo que va de año han sido asesinados unos 118 sindicalistas y 66 han «desaparecido», la mayoría a manos de grupos paramilitares respaldados por el ejército.