eltiempo.com
25 de abril de 1991
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Con la restricción del tránsito de motocicletas, de 10:00 de la noche a 5:00 de la mañana, la colocación de retenes y constantes patrullajes, las autoridades intensificaron su vigilancia en la región de Urabá, luego que el alcalde y el personero de Chigorodó (Antioquia) fueran asesinados en menos de 48 horas. La situación de orden público se complicó tras el asesinato del personero José Luis Torres Díaz, el martes por la noche, pocas horas después que fuera sepultado el alcalde Afranio Vacca Caraballo, acribillado por la guerrilla el lunes por la mañana.
Torres, militante de la Unión Patriótica (UP), 30 años, fue atacado por un grupo de hombres armados en un establecimiento público, frentre a las instalaciones del Palacio Municipal. Llevaba un año al frente de la personería y, según expresaron voceros de la UP en Chigorodó, no se conocía de amenazas contra su vida.
El cadáver de Torres fue trasladado ayer a Armenia (Quindío), su tierra natal, donde será sepultado hoy.
Las autoridades de Urabá, encabezadas por el Comando Operativo Número Uno del Ejército, realizaron ayer una reunión de la que salieron otras medidas de control, adicionales a la ley seca decretada por el alcalde (e), Carlos Baena López.
Los dispositivos, según el comandante de la Unidad Militar, coronel Alfonso Manosalva Flórez, son la instalación de retenes a la entrada y salida del municipio, patrullajes constantes y restricción del tránsito de motocicletas.
Manosalva pidió a la ciudadanía guardar calma ante la difícil situación. Agregó que aún no existen evidencias serias sobre la autoría del asesinato del personero. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se atribuyeron el crimen del alcalde.
La tensa situación de ahora no se presentaba desde hace ocho años, cuando fueron asesinados el alcalde liberal Ernesto Vergara Hernández y el inspector de policía Darío Arroyave.
