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Autor Glenda Martínez y Catalina Uribe Redacción EL TIEMPO-Cundinamarca
14 de abril de 1997
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-538344.
Una camioneta Toyota blanca de vidrios negros y llantas anchas se detuvo en la vereda Tíquiza. Sonaron unos cuantos disparos. Un cuerpo cayó al piso. El vehículo arrancó muy rápido. Los disparos siguieron. Luego, una ráfaga dejó sin vida a seis jóvenes en la vereda La Fagua, del municipio de Chía (Cundinamarca).
Esa es toda la información que los vecinos del lugar tienen del hecho, que ocurrió a las ocho de la noche del sábado pasado en esta población cercana a Bogotá.
La primera víctima fue Albeiro Malagón, un ayudante de flota, de 21 años. El estaba tomando con su suegro y su esposa en la tienda La Flor, en la vereda Tíquiza, cuando un hombre lo apartó de su familia y le disparó.
Después, el vehículo avanzó 600 metros y en el supermercado La Florida, en la vereda La Fagua, desde el carro, el mismo desconocido que asesinó a Albeiro, disparó contra los otros seis jóvenes, cuyas edades estaban entre los 18 y 21 años.
Allí murieron Hugo Gómez Bojacá, de 20 años; Antonio García, de 20; Fabio Alexánder Varela Camacho, Alfredo Martínez Bernal, Edwin Leonardo Gutiérrez Barrera, los tres de 19 años, y Héctor Hernando García, de 18 años.
Las versiones Es la primera vez que se produce un hecho como este en el municipio y según el comandante de la Policía de Cundinamarca, coronel Alonso Arango, la primera en el departamento.
No tenemos una causa identificada. Lo único que hemos escuchado son versiones de los familiares que hablan de posibles venganzas o de ajuste de cuentas, Otros hablan de peleas entre pandillas juveniles , dijo Arango.
Una fuente consultada por EL TIEMPO dijo que en el último mes han ocurrido dos robos. Dos fincas de la región fueron desocupadas.
Sin embargo, el alcalde de Chía, Luis Olivo Galvis Galvis, aseguró: en Chía no hay pandillas. Los robos de los que hemos tenido reporte han sido hurtos de bicicletas y solo uno, en diciembre, a una finca de la vereda .
Pero los vecinos de la vereda afirman que en La Fagua no hay pandillas y que los muchachos eran conocidos desde niños. Todos ellos habían estudiado en la Concentración Fagua, de donde habían salido luego de jugar un partido de microfútbol, como lo hacían todos los fines de semana.
Después entraron al supermercado donde los asesinaron. Yo no quiero saber nada de lo que pasó, no quiero que me pregunten, sólo quiero olvidar todo y no recordarlo nunca más , gritaba Don Juan, el dueño del supermercado, mientras se cogía el rostro con las manos.
Por otro lado, la Policía de Cundinamarca informó que el viernes pasado, en la vía Cota-Siberia, fueron encontrados los cadáveres de cuatro personas. Estaban amordazados y con signos de tortura.
Chía no es Urabá Justo en frente del hospital San Antonio de Chía hay un tumulto de gente, más de 200 personas. Los rostros muestran desconsuelo y confusión. Se niegan a creer lo que pasó.
Chía no es Urabá. No queremos que esto se vuelva a repetir, nuestro municipio era un lugar pacífico , comenta uno de los habitantes. Mientras, Ligia Barrera*, la madre de Edwin Gutiérrez, una de las víctimas, permanece en la tienda frente al hospital. Espera que le entreguen el cadáver de su hijo.
En el andén de la entrada está sentada Andrea Chacón*, la novia de Edwin. Hablamos el lunes pasado y quedamos de vernos ayer. Pero yo lo llamé el sábado y le dije que nos viéramos. El me dijo que no porque tenía que trabajar en el restaurante, y en la noche tenía una fiesta de 15 años. A la fiesta iba con sus amigos. Eso fue lo último que supe de él .
El era una persona trabajadora. Lo único diferente que hacía era jugar fútbol en las tardes y estar pendiente de su novia. No queremos que esto quede impune , comenta la mamá de Edwin.
En la calle, dentro de un carro blanco, está Margarita Ramírez*, la madre de Hugo Gómez. Ella se niega a dar declaraciones a la prensa o a cualquier otro que se le acerque. Yo no quiero saber nada , dice.
Hoy, a las cuatro de la tarde, será el sepelio de los siete jóvenes asesinados. La ceremonia religiosa se llevará a cabo en la instalaciones de la Concentración Fagua. Además, la administración municipal realizará un reunión de orden público para tomar medidas de seguridad.
Ligia y Margarita piden que el crimen de sus hijos no quede impune. Andrea ya no podrá cumplirle la cita a Edwin, y Natalia*, la hija de Albeiro, de cinco meses de nacida y que fue operada de los ojos hace 20 días, no podrá ver a su papá, aunque la cirugía haya sido todo un éxito.
*Los nombres fueron cambiados por seguridad.
