CASO: ORLANDO GARCÍA GONZÁLEZ Y WILLIAN CAMACHO BARAJAS

Por: ASFADDES Veinte anos de historia y lucha
ANEXO 1: La cara de la impunidad – Casos paradigmáticos: investigación e impunidad en la desaparición forzada

El miércoles 18 de junio de 1986 a las cinco y treinta de la tarde son detenidos Orlando García González y William Camacho Barajas en las instalaciones de TELECOM del municipio de San Gil, departamento de Santander, desde esa fecha no se sabe nada de ellos. Las familias de los señores García y Camacho, se trasladaron al municipio de San Gil en busca de sus familiares Orlando y William, donde fueron informados de que aproximadamente a las 5:30 del día 18 de junio habían sido detenidas dos personas en las instalaciones de TELECOM. Los familiares recogieron varios testimonios de las personas que presenciaron los hechos quienes reconocieron fotográficamente a William y Orlando.

Numerosos testigos vieron cómo fueron capturados por varios hombres de civil fuertemente armados, entre los cuales reconocieron a un agente de los cuerpos de inteligencia del Estado Orlando Quintero Cadena alias “el Chato”, dirigidos por el capitán del ejército Gómez Vergara.

Posteriormente el ejercito reconoció haber realizado ese día y a esa hora, en ese mismo lugar, y con el mismo personal y vehículos, un operativo militar y haber capturado dos sujetos Camilo Perdomo Perdomo y Antonio María Silva Uribe como parte de la investigación por el secuestro de un ciudadano.

En septiembre 20 de 1986 la familia recibió una llamada anónima donde informan que el señor García, se encuentra supuestamente retenido por las FARC en el sitio “Nacedero” finca a cinco horas de distancia de la ciudad de Bucaramanga. A mediados del mes de septiembre de 1986 el apartamento de propiedad del señor Orlando García, ubicado en la urbanización Bucarica del municipio de Floridablanca departamento de Santander, fue allanado, por la Brigada V quien al parecer buscaba armas y objetos pertenecientes a Orlando.

En 1991 la señora Deyanira Gaviria esposa de Orlando García, sufrió un atentado, mediante un disparo desde un carro, del que resultó ilesa. En noviembre 5 de 1999, enviaron un sufragio dirigido al joven Carlos Alberto García Gaviria, hijo del señor García, cuyo texto es el siguiente: Por el eterno descanso del alma del señor Carlos Alberto.

Seguimiento del caso

Proceso penal
En el proceso penal no se inició investigación, a pesar de tener los nombres de las personas y los testimonios de testigos presenciales. No se sabe qué pasó con el proceso.

Proceso disciplinario
Sin embargo en la respectiva investigación disciplinaria adelantada por la Procuraduría, se estableció que no existía ningún proceso penal en los despachos judiciales de la ciudad de Bucaramanga por el secuestro de Orlando y William, los esfuerzos del Ministerio Público por ubicar a los “supuestos” señores Perdomo y Silva han resultado hasta el presente inútiles.

Posteriormente los familiares de William y de Orlando confirmaron, mediante testigos de los hechos, que los detenidos-desaparecidos fueron trasbordados a una camioneta de Nicodemus Araque, en la que fueron conducidos al municipio de Socorro. El señor Nicodemus Araque, reconoció haber transportado ese día a dos sujetos custodiados por varios hombres armados uno de los cuales se identificó como oficial del ejército y le pidió que le colaborará en llevarlos junto con dos detenidos a la ciudad del Socorro, según relató a la Procuraduría. Así mismo por solicitud del oficial, los llevó a su casa para que hicieran una llamada al Socorro. Temeroso de su suerte. Araque se hizo acompañar de su esposa e hijos, cuando volvieron a iniciar el camino al Socorro. Eran las 7 de la noche cuando el oficial le ordenó estacionar el vehículo en un sitio llama-do La Palma, donde estaba un vehículo esperándolos del que se bajaron los hombres armados e introdujeron a los dos detenidos en ese carro que les esperaba y tomaron rumbo al Socorro. Araque con su esposa y sus dos hijos se devolvieron hacia San Gil como les ordenó el que comandaba el grupo.

Los primeros pasos y las primeras reacciones
Durante el mes de noviembre de 1986, la abogada visitadora de la Procuraduría regional, comisionada para el caso, recoge algunas declaraciones. Una de estas es la de un testigo presencial de los hechos, quien reconoce fotográficamente a Orlando García, como uno de los dos sujetos que fueron detenidos el 18 de junio a las 5:30 p.m, en las instalaciones de TELECOM, por varios hombres de civil y armados, y posteriormente introducidos en un Renault 4 celeste. También recepcionó la declaración del capitán Gómez Vergara, quien reconoció haber dirigido la captura de dos personas ese día, a esa hora y en ese lugar, así como haberlos introducido en un R-4 celeste para su traslado a las instalaciones del Batallón Galán, en la ciudad del Socorro, pero niega que hubiesen sido Orlando García y William Camacho los detenidos. La funcionaria de la Procuraduría regional no inspeccionó los libros de detenidos del B-2 como tampoco llamó a declarar a los demás militares implicados en esta desaparición. La razón de esta conducta, según adujo posteriormente, esta abogada visitadora, fue el haber sido objeto de seguimiento y llamadas sospechosas.

La dramática coincidencia de la versión del ejército
Cuando un familiar, Orlando Camacho Barajas, acudió a la instalaciones del Batallón N°. 5 Galán, en el Socorro, para averiguar por el paradero de su familiar, el capitán Gómez Vergara le negó que las personas detenidas el 18 de junio fueran William y Orlando, a pesar de que este familiar le hiciera oír el casete con los testimonios recogidos en San Gil. El capitán Gómez Vergara remitió al teniente coronel Urbina Sánchez, jefe de la sección de inteligencia de la Brigada V, quien se negó a suministrarle los nombres de las personas retenidas.

El ejército reconoció oficialmente haber detenido a dos personas el 18 de junio de 1986, a las 5:30 p.m. en las instalaciones de TELECOM de la ciudad de San Gil, dentro de unos operativos dirigidos por el CIAES (Comando Antiextorsión y Secuestro) y el B-2 de la Brigada V, tendientes a rescatar a un señor llamado Jaime Buenahora, víctima de un secuestro. El capitán Leonardo Gómez Vergara, en declaraciones ante la procuraduría regional, reconoció que junto a los cabos Quintero Cadena y Morales Mazuera, dentro de esos operativos detuvo a dos sujetos en San Gil el 18 de junio a las 5:30 p.m. y luego de introducirlos en un R-4 celeste, los trasladó a una camioneta de estacas de un particular quien los llevó rumbo a la ciudad del Socorro, pero que adelante fueron transbordados a otro vehículo, que los esperaba en un lugar de la carretera y en el cual estaban los sargentos Buitrago y Montealegre. Esa misma noche los dos sujetos fueron llevados del Batallón Galán en el Socorro a la Brigada V en Bucaramanga escoltados por los sargentos Buitrago y Montealegre. Los demás integrantes del grupo militar que participaron en la operación confirmaron esa versión.

El ejército ha negado que estos dos sujetos detenidos fueran Orlando García y William Camacho. Según el capitán Gómez, así quedaron registrados en los libros del Batallón, y aparecen como dejados en libertad al día siguiente por falta de pruebas, según lo establecido por la procuraduría regional.

Los misterios de Perdomo y Silva
No hay certeza sobre la verdadera existencia de Camilo Perdomo P. y Antonio Silva Uribe, tampoco si éstos fueron detenidos ese 18 de junio, en las instalaciones de TELECOM en la ciudad de San Gil. En una primera inspección a los libros del Batallón Galán, la procuraduría constató que en la anotación de Perdomo y Silva apareció ‘‘cédula de ciudadanía: no hay’’ y las demás anotaciones en blanco. Curiosamente, Perdomo y Silva Uribe al parecer registrados no sólo con el número de la cédula sino con otros datos (profesión y residencia) en los libros del CIAES, según una segunda inspección realizada meses después por la Procuraduría.

Basándose en los datos de los libros del CIAES, la Procuraduría Delegada para los Derechos Humanos, ha intentado ubicar infructuosamente a los señores Perdomo Perdomo y Silva Uribe. Tampoco aparece proceso penal alguno, en los despachos judiciales de Bucaramanga por el secuestro de Jaime Buenahora.