CARMEN TRUJILLO, SOBREVIVIENTE DEL GENOCIDIO CONTRA LA UNIÓN PATRIÓTICA, RECUERDA LA SISTEMÁTICA ELIMINACIÓN DE SU FAMILIA CAÑÓN TRUJILLO

El genocidio político contra la Unión Patriótica
Iván David Ortiz Palacios

[El recuerdo del asesinato de dos de sus hijos]

Eran Gerardo, de 20 años y Nelson de 19. Al primero lo mataron en 1986 y a Nelson en el 87. A Gerardo lo mató un individuo de nombre Antonio, que vivía en Puerto Lucas y estaba al servicio del Ejército. Sabemos que ahora está en el Batallón 21 Vargas. Ese hombre le buscó una discusión pero era un pretexto para matarlo, simplemente porque era de la Unión Patriótica. Le pegó dos tiros. Al segundo lo asesinó el ejército. Yo estaba en el velorio de Norberto Velásquez, que lo habían candidatizado para la alcaldía de la UP y lo acababan de asesinar. Y mi hijo Nelson venía para el sepelio. Había seis civiles en Puerto Lucas, junto a una camioneta donde estaban unos solados del ejército. Cuando mi hijo pasó se le acercaron los seis tipos. Él se dio cuenta y trató de escapar. Quisieron meterlo en el camión pero corrió; ahí fue cuando le dispararon. Era un siete de septiembre a las ocho de la mañana; mientras los civiles lo acorralaban, los militares hacían tender en el suelo boca abajo a las demás personas que había en el pueblo.

[La desaparición de su otro hijo]

Habían pasado unos meses después de la muerte de Julio y nos habíamos venido para Bogotá. Nosotros, que teníamos una finquita con algunas reses y sembrados de yuca y plátano, estábamos aguantando hambre mientras allá se perdían. Desde diciembre de 1987 mi marido nos había sacado de la región, pero ya no lo teníamos a él. Mi hijo Vladimir, que tenía 20 años, me dijo en diciembre que se volvía a la finca. Aquí no lo emplean a uno en nada. Allá me consigo aunque sea un bulto de yuca o de plátano que sirve para la comida. Yo le rogué que no se fuera que allá estaban matando mucha gente. Se fue el 26 de diciembre. Se vino de regreso el 11 de enero en compañía de Jimmer Arley Neiva hijo de la concejal de la UP en Vistahermosa, Ercinda Neiva. Se supo que los dos muchachos venían en un bus y cerca a San Martín los hicieron bajar y los desaparecieron. Y hasta este momento no volvimos a saber nada de ellos. Yo estuve con Ercinda en la Procuraduría. El procurador nos mandó a la oficina de Derechos Humanos. Allá nos recibieron bien, pero dijeron que iban a ver que podían hacer, porque la situación estaba tremenda, que si mandaban investigadores de la Procuraduría también los mataban. [Lo que piensa después de lo que le ha pasado] Yo a veces me siento como si estuviera muerta; porque realmente he perdido a la familia, es como si le quitaran a uno pedazo a pedazo. Uno no tiene vida tranquila ni un minuto. Los he perdido a ellos, pero realmente digo que no dejaré de ser lo que soy… Quisiera ahora darle estudio a los que quedan, que sigan luchando, porque yo sé que han matado a las gentes del pueblo pero por eso no se va a acabar la lucha. Eso es mentira. Yo sé que a mis hijos que quedan y mis nietos, no se les olvidará nunca quién es el responsable de la muerte de su papá ni de sus hermanos. Eso no se les borrará y por eso ahora creo que deben estudiar y capacitarse, para que sigan adelante, y que en un futuro consigan la meta que el papá quiso alcanzar. Si en Colombia hubiera justicia, yo pediría castigo para los asesinos de tanta gente del pueblo, han quedado muchas viudas, muchos huérfanos, en el Meta hay regiones donde prácticamente no quedan sino viudas, porque a todos los hombres los han matado” .