ASESINADO ESTUDIANTE EN LA UIS

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El sábado 3 de noviembre murió Jaime Alberto Acevedo, joven estudiante de la Universidad Industrial de Santander, herido por una “papa” explosiva en medio de los disturbios acaecidos en la institución. Publicamos apartes de la denuncia que ha hecho circular el Movimiento Estudiantil Popular y Antiimperialista, donde describe el proceso de deterioro del ambiente universitario y la política represiva de las directivas de la entidad.

«Todo esto es patente en la UIS. Por una parte, inculcan en las clases y las cátedras el desprecio hacia las masas, a verlas como un estorbo y una carga, no como la fuerza transformadora de la realidad. Por otro lado, los expendedores de droga de “el bosque” son organizados por la policía y trabajan de la mano con los celadores, con el beneplácito de las directivas y el hipócrita programa contra la droga de “Bienestar” Universitario, y no solo arrojan a muchos de nuestros jóvenes a ese asqueroso vicio, sino que un mal creado por ellos lo utilizan como excusa para justificar la instalación de cámaras, para perseguir los jóvenes luchadores, para reprimir y entregar sus nombres a los (para)militares de las “Águilas Negras”.

Adicionalmente infiltran el movimiento estudiantil con tiras y provocadores, para atacar a los mismos estudiantes y hacer ver los jóvenes rebeldes, principalmente a los revolucionarios, como egoístas y perversos: para ensuciar el nombre de todo el movimiento buscan promover entre las organizaciones más débiles ideológicamente la venta de droga como fuente de financiamiento, desvían las acciones de protesta hacia simples “tropeles”, a simplemente hacer sonar “papas” y organizar reaccionarias acciones de “sabotaje” (como el daño de los libros de la biblioteca) para hacer ver los grupos políticos como vándalos. Con la infiltración de las organizaciones políticas las clases dominantes buscan resquebrajar la cohesión política entre sus miembros hasta degradarlas al nivel de pandilla. No es nuevo, obedece a los manuales imperialistas de contrainsurgencia, esa fue la táctica empleada con el Partido Pantera Negra en Estados Unidos a finales de años 60 y comienzos de los 70.

En un año en que ha cobrado auge la protesta popular, con las importantes manifestaciones antiimperialistas como las del 11 de marzo contra la visita del criminal fascista Bush, y contra las políticas antipopulares de su lacayo Uribe, las fuerzas reaccionarias (legales e ilegales) han aumentado su afán de hacer daño al movimiento popular. De esto hace parte lo vivido en la UIS el pasado 1º de noviembre.

Jaime Alberto fue herido por una “papa” explosiva, muchas de las que eran lanzadas directamente contra los estudiantes que se encontraban en el campus y no eran lanzados por los estudiantes progresistas y revolucionarios quienes saben muy bien que la lucha no es contra el pueblo. Las directivas de la universidad y los medios de desinformación han buscado hacer creer que la causa de la muerte de Jaime Alberto fue sólo la arandela que se introdujo en su pierna (no comprometiendo órganos vitales y que si es extraído a tiempo no causa la muerte, más aún si el paciente está en un hospital nivel 3, un hospital universitario).»

Por la defensa de la Universidad pública

Lo ocurrido en la UIS no es un caso aislado. Es una política de Estado, el brutal tratamiento policial al conflicto universitario. En los años recientes han muerto varios estudiantes a manos de las fuerzas represivas, en medio de las protestas contra la desfinanciación de las universidades y la aplicación de contrarreformas académicas. A esto se ha agregado la intervención de los paramilitares en varias universidades, como se puso en evidencia con la Universidad de Córdoba. Hoy apelan a la infiltración de provocadores de ultraderecha. Esto hace necesario adelantar una seria discusión sobre los métodos de lucha del movimiento estudiantil. En mayo de este año multitudinarias movilizaciones pusieron en jaque la política gubernamental, superando el estéril ”tropel” de encapuchados, utilizado por sectores vanguardistas. Hoy la defensa de la universidad pública pasa por fortalecer las organizaciones democráticas y la lucha de masas.