Efraín Patiño
eltiempo.com
3 de febrero de 2000
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El ex alcalde y ex sacerdote Pauselino Camargo Parada, uno de los dirigentes políticos más polémicos de Cúcuta y de los más amenazados, no tenía escolta porque él mismo decía que todavía no era su hora.
Ayer dos hombres armados entraron a la cafetería Scorpios del Centro Comercial Bolívar, pidieron una soda y luego le dispararon en la cabeza a Camargo. Los asesinos huyeron en una moto azul Yamaha DT.
Pese que su esposa Sandra lo auxilió inmediatamente todo fue en vano. Al mediodía ingresó a la clínica San José y 20 minutos más tarde murió en el quirófano por un paro cardiorespiratorio, según informó el médico Gustavo Salgar.
Antes de saltar a la vida política, en sus épocas de sacerdote, las amenazas se habían convertido en el pan de cada día para Camargo, que incluso vivió un año en Canadá tras recibir varias llamadas de grupos armados.
Camargo regresó al país en 1994, dejó el sacerdocio y se convirtió en el palo electoral ganando por amplio margen la Alcaldía de Cúcuta, para el periodo 95-97, con un movimiento independiente.
Este año, el líder pensaba lanzar de nuevo su candidatura para la alcaldía en representación del movimiento Convergencia Social.
Hace seis meses le confesó a José Emiro Muñoz, uno de sus más cercanos colaboradores y amigos, sobre las llamadas amenazantes de los paras . Sin embargo, no solicitó escolta.
Confiaba en que él no le debía nada a nadie, que todavía no era su hora y que por lo tanto no debía tener seguridad. Ayer precisamente le dije: Pauselino, no ande solo, siempre vaya acompañado , relató Muñoz.
Camargo se le escabullía as sus enemigos, cambiando de residencia y variando su rutina. Sin embargo, siempre, al mediodía, esperaba a su esposa Sandra junto a las oficinas del Area Metropolitana, en el negocio donde ayer lo mataron.
El ex sacerdote, nacido en Labateca (N. de Santander), iba a cumplir 43 años el próximo 12 de febrero y siempre se destacó como un líder. Fue párroco del barrio Antonia Santos en la ciudadela Atalaya, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC), presidente de las JAC de Cúcuta y miembro de la Confederación Nacional de JAC.
Tengo 12.000 votos para arrancar , decía entre amigos cada vez que hablaba sobre su campaña para repetir como alcalde. Ayer, esos 12.000 votos se quedaron sin su líder.
La populosa Ciudadela Juan Atalaya, donde viven cerca de 200.000 personas, y el centro de la ciudad, sitios en los que el ex sacerdote Pauselino Camargo concentró su mayor popularidad, eran ayer objeto de vigilancia policial en prevención de disturbios. El cuerpo del religioso era velado en la funeraria Los Olivos. El alcalde (e), José Fernando Bautista, declaró tres días de duelo.
Vida polémica La trayectoria pública de Pauselino Camargo estuvo marcada por polémicas, logros y escándalos: Siendo sacerdote y líder comunal, dirigió una manifestación de unos 5.000 habitantes de la ciudadela Juan Atalaya para exigir a la entonces alcaldesa, Margarita Silva, inversión para el sector.
La curia lo envía a Canadá para protegerlo ante amenazas de los grupos de extrema derecha y la guerrilla.
Ganó la elección para la Alcaldía de Cúcuta con 72.000 votos, la más alta de toda la historia.
En octubre ingresa al concejo en estado de alicoramiento y con groserías se enfrenta a los ediles. Días después desaloja a 1.200 vendedores ambulantes del centro de la ciudad y en diciembre pone en funcionamiento el acueducto del Río Zulia que llevaba 13 años en construcción.
Pide la dispensa sacerdotal para contraer matrimonio. A finales de ese año nace su hijo Juan Sebastián. Pauselino ya tenía otros tres hijos.
Desaloja a otros 600 vendedores ambulantes del sector céntrico del Mercado de La Sexta y cierra su mandato reestructurando la empresa de acueducto y entregando en concesión el alumbrado público y el aseo.
Viaja de nuevo a Canadá para impulsar la construcción de la represa del Cínera en Norte de Santander.
1999 Regresa a Cúcuta y lanza su nombre de nuevo para la Alcaldía. De inmediato se oyeron las amenazas de los grupos paramilitares.
