El único tío que sacaba tiempo para jugar ya no está en la familia Serna. El martes, pasadas las nueve de la noche, seis tiros acabaron con la vida de Alejandro, más conocido como ‘Muletaz’.
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Por: LINA MARCELA GALLEGO M.
26 de abril de 2012
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“Desde que empezó hablar rapeaba”, recuerda su hermana Gloria Patricia Serna, que ayer no salía del asombro con la noticia de su muerte.
“No sé porqué lo mataron, a mí me dijeron que se trataba de una venganza contra todos los raperos de la Comuna 13, pero no me importa ya. Lo único que nosotros queremos es despedirlo y no causarle más dolor a nuestra familia”, expresó Gloria. Alejandro tenía 35 años. Usaba muletas desde niño, porque recién nacido le dio polio y no se le desarrollaron las piernas.
Pero esto no le impidió jugar fútbol, bailar, tener amigos y llamar la atención. “El nunca se avergonzaba. Por el contrario nos hacía reír y se gozaba esa limitación. De los tíos era el único que sacaba tiempo para jugar y hablar con uno”, recuerda Manuela Serna, una de sus sobrinas. Era hermano mellizo y hace seis meses se había estrenado como papá. “Ese bebé era su adoración. Él se encargaba de cuidarlo en el día cuando la mamá salía a trabajar”, cuenta su hermana Gloria. En el barrio Santa Lucía todos los vecinos lo conocían por la música, ya que era recordado por haber tenido el honor de abrir el concierto del rapero estadounidense 50 Cent en el 2008. Incluso, muchos del sector ya se sabían la letra completa de la canción Himno al capo, la más popular de su repertorio, y otras como Princesa y Si no estás aquí se difundían por las redes sociales. Su otra pasión era el fútbol. Según sus familiares y conocidos era ‘afiebrado’ por el equipo Deportivo Independiente Medellín, no faltaba a ningún partido que fuera en la capital antioqueña e incluso estaba carnetizado como hincha oficial y como miembro de la barra Rexistencia Norte. Además de rapear, se dedicaba a vender camisetas y gorras, que él mismo estampaba de manera casera. Algunas con logos musicales o fotos de grupos, otras con sus propias fotos y marca, o como el cliente las pidiera, al fin de cuentas él siempre les daba gusto tanto en las camisas como en las canciones.
